Hacerle una peineta a un radar de velocidad te puede llevar a la cárcel

Radar
Por muchas ganas que te den, es mejor no descargar tu ira contra un radar en forma de peineta, que eso puede despertar el interés de las autoridades y acabar suponiendo una importante sanción para ti. (Getty)
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¿Alguna vez has sentido la tentación de dedicarle algún gesto obsceno a un radar de velocidad de esos que pueblan nuestras carreteras? Normal. De hecho, un servidor reconoce que no es ningún santo en este sentido. En cierto modo es lógico, pues hay muchos de estos dispositivos que, por su ubicación, no están precisamente pensados para mejorar la seguridad del tramo en cuestión, sino para hacer caja. Pero bueno, eso es tema de debate para otra ocasión. Hoy vamos a hablar de lo que puede acarrearte el desahogarte mientras te tiran la foto para comprobar que cumples con la ley, y ojo que no son leves.

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La historia de hoy, que ha tenido lugar en el Reino Unido, la protagoniza el individuo que ves en la fotografía -captura de pantalla de un vídeo de una cámara de radar, más bien-. Se llama Timothy Hill, y sí, le está dedicando una clara peineta al dispositivo de control de velocidad. Ni siquiera tener 67 años, con la experiencia y el sosiego que se supone que se han de tener a esa edad, le impidió al señor Hill expresar lo que pensaba mientras estaba al volante de su Range Rover. ¿El resultado? Acabó recibiendo una pena de 8 meses de cárcel y se le retiró el carnet de conducir durante un año. Pero ojo, porque la historia tiene más miga que ésta.

El inequívoco gesto que el señor Hill le dedicó a la cámara permitió a las autoridades indentificarle. Pero, ¿era un simple método de desahogo? No, porque este individuo llevaba además colocado en su coche un inhibidor de frecuencia con el que evitaba que los radares detectasen la velocidad a la que conducía. Con su peineta, Timothy trataba de decirle a las autoridades que no iban a ser capaces de multarle. Por desgracia para él, le salió el tiro por la culata, ya que gracias a la identificación pertinente se le pudo llamar a capítulo para que diese explicaciones acerca del inhibidor, algo totalmente prohibido y que fue el desencadenante de toda la pena que le cayó encima. Quizás si se hubiese estado ‘quietecito’ con la mano…

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