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La versión más deportiva completa la gama Ateca

SEAT Ateca FR, toma de contacto

SEAT Ateca FR
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Nuevo SEAT Ateca FR
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No podía faltar en la familia del SEAT Ateca la versión FR, la más dinámica y deportiva. No podía faltar porque el éxito de este modelo a nivel mundial es una realidad incontestable. En España el fenómeno Ateca es un hecho y a nivel interno de la compañía significa un salto cuantitativo importante, porque las cifras de venta de este modelo arropan la estrategia que ha seguido SEAT desde algunos años, una apuesta indiscutible por los modelos SUV. Este éxito rotundo ha promovido que se complete la gama Ateca con la versión tope, la Ateca FR.

SEAT va a seguir construyendo alrededor de esta apuesta, lo va a hacer con el modelo SUV pequeño, el Arona, que en breve veremos circular por nuestras carreteras. Y lo hará más adelante con el SUV “sin nombre”, de momento, porque están en pleno periodo de recepción de sugerencias para bautizarlo, y ya han recibido 10.000…. Un SUV más grande que el Ateca para completar la oferta y competir ampliamente en un segmento que está cambiando las tendencias de venta de todas las marcas.

El Ateca FR es un coche divertido ante todo, en esta primera toma de contacto pudimos probar las versiones más potentes tanto en gasolina como en diésel. Ambas tienen 190 caballos y atienden a filosofías distintas, la de gasolina sorprende por una suavidad vista en coches de superior categoría, el silencio de marcha es llamativo, la poca rumorosidad del motor contrasta con su empuje cuando se requiere de toda su fuerza para adelantar, en estas circunstancias el TSI más que rugir, silba.

La versión TDI del Ateca FR es algo más áspera, pero está muy bien insonorizada. El motor no tiene desde parado el empuje del motor de gasolina, en cambio encuentra su sitio ideal en las recuperaciones y las aceleraciones subiendo un puerto, prodigiosa elasticidad.

El cambio DSG de doble embrague y siete relaciones, asociado a cualquiera de las motorizaciones, se muestra cada vez más completo, es un sistema que una vez que se prueba suele instalarse en nuestra cabeza como el ejemplo con el que comparar todo lo demás.

Ambas versiones montaban el control de chasis adaptativo, un opcional sin duda de carácter obligatorio que aunque el Ateca no necesita de serie, un comprador del Ateca FR sí necesita en su lista de la compra. Porque un comprador de FR quiere diversión al volante, dinámica y agilidad y el Ateca FR se lo ofrece, pero este control se lo ofrece a raudales. No solo eso, la confianza y seguridad que da al conductor es importante.

En total son siete las versiones que se pueden pedir del FR, cuatro motores distintos, dos de gasolina (150 y 190 CV) TSI y dos diesel (150 y 190 CV TDI). el múltiplo en versiones viene de combinar las versiones de dos ruedas motrices y las 4Drive con el cambio manual o el cambio DSG de 7 o 6 relaciones (Esta última solo en la versión gasolina 150 TSI 4Drive)

El diseño con respecto a las demás versiones del Ateca cambia, lo hace ampliando a toda la carrocería, incluso a los pasos de rueda, la pintura que se elija. Parrilla delantera, portón trasero, paragolpes de diseño específico, llantas de 18 pulgadas son algunos elementos distintos en esta versión.

En cuanto a los interiores también encontramos muchos elementos diferenciadores con el resto de la gama, deportividad sobre todas las cosas, un diseño pensado para la máxima comodidad del conductor. Los asientos con un mullido bien medido,  tienen una banqueta adecuada pero unos respaldos que podrían abrazar mejor.

Pudimos bautizar el FR en un circuito off-road, en este caso lo hicimos con la versión 1.5 TDI. Fue un recorrido corto pero con los pasos ideales para darnos cuenta de sus capacidades. La versión llevaba unos neumáticos para este tipo de terreno. Unas gomas de carretera hubieran sido incapaces de aguantar ciertas pendientes.

El resultado fue una experiencia curiosa, usamos el modo manual en primera para hacerlo, el Ateca apenas se inmutó. La prueba más llamativa en este tipo de recorrido siempre suele ser la bajada con el control de tracción, una bajada exageradamente empinada para probar, en acto de fe, qué significa pulsar el botón y solo tocar el volante, lo demás lo hace todo el coche. Una vez más, prueba superada sin más.

El SEAT Ateca tiene un precio en su versión básica de gasolina de 31.340 (entre promociones de marca y financiación puede quedarse en algo más de 27.000), pero hay una serie de opciones que deben estar en la mente de cualquier usuario. La primera de ellas por la satisfacción que produce es el control de chasis adaptativo (727,48 euros). El sistema de navegación plus (821,01 euros) es otro opcional de obligado cumplimiento y yo añadiría el Advanced Comfort & Driving Pack Plus (103 euros) que completa el coche sin lagunas.

La lista de opcionales es bastante mayor y ofrece cosas muy interesante a precios razonables, pero son opcionales de capricho o de necesidad de uso que el propio comprador ha de valorar de forma puntual según sus costumbres y necesidades.

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