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Coche autónomo y realidad virtual, dos avances que van de la mano

Coche autónomo y realidad virtual, dos avances que van de la mano
La realidad virtual se está convirtiendo en una herramienta prácticamente indispensable para el desarrollo del coche autónomo.
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Los mundos virtuales no son ya un tema exclusivo de los diseñadores de videojuegos, y más en una época donde el coche autónomo está ganando protagonismo a pasos agigantados. La prueba más clara la tenemos con Audi, empresa que emplea la técnica de la simulación virtual en muchos de los procesos de desarrollo de un nuevo modelo, especialmente en los de sistemas de asistencia a la conducción, cuya culminación es la conducción autónoma.

Lo mejor para entender estos nuevos procesos es poner un ejemplo práctico. Tomamos como referencia por tanto la historia que nos cuenta Andreas Kern ingeniero de desarrollo de entornos virtuales de Audi, que dirige su Audi A6 hacia una intersección vial, con un edificio de muchos pisos bloqueando su visión frontal. De repente, una doble flecha roja se ilumina en la instrumentación, acompañada por una insistente señal sonora. El coche está avisando al conductor de un potencial peligro: aunque aún no está visible para el ojo humano, los sensores de radar han identificado un coche que se aproxima a la intersección por detrás del edificio. El coche puede iniciar la frenada con mucho tiempo de antelación, y prevenir un accidente.

Audi
La simulación de situaciones reales es uno de los puntos clave para el avance de la tecnología autónoma.

Todo esto no está ocurriendo en un cruce real, sino en las instalaciones de Audi Electronics Venture GmbH (AEV), donde las más modernas técnicas de simulación se utilizan para recrear situaciones de conducción que se ensayan e integran en las funciones de los sistemas de asistencia a la conducción. Para ello, los ingenieros utilizan el dispositivo denominado Virtual Engineering Terminal (VET), en el que pueden realizar simulaciones de nuevos desarrollos todavía en fase de prototipo. En este momento, por ejemplo, se está trabajando en la simulación del asistente de intersecciones, una función predictiva ya no tan lejana de su introducción en modelos de serie.

El ingeniero desplaza un modelo a escala sobre una gran pantalla táctil horizontal que presenta una versión estilizada de la situación en la intersección y de la actividad de los sensores. Al mover el modelo, también cambia su representación en un monitor vertical de 165 cm de diagonal (65 pulgadas). Este provee al usuario una visión del Audi virtual cockpit y un entorno generado por ordenador, que se adapta con precisión a los movimientos.

Otro especialista, Ralph Stock, observa el panorama con intensa atención. Stock, de 47 años, se ha dedicado los últimos 30 al desarrollo de videojuegos. Cuando mueve el modelo Audi sobre la brillante superficie, Kern desplaza un camión en miniatura hacia la intersección simulada. Los sensores virtuales reaccionan inmediatamente. El ingeniero comenta los beneficios de desarrollos con herramientas virtuales: “Las cosas se ponen delicadas cuando se tienen varios coches de conducción autónoma en una situación de intersección, pues se debe poder reproducir con gran precisión el ensayo para una combinación concreta de posicionamiento entre los vehículos implicados. Por eso deberemos trabajar mucho más en el futuro con mundos virtuales”.

Y ahí entran en escena los diseñadores de videojuegos. Stock conoce cómo se ha perfeccionado el diálogo entre diferentes sectores interesados en la simulación: “Somos atractivos para la industria del automóvil porque hemos venido trabajando largo tiempo con simulaciones de tráfico”. Esos desarrollos forman la base para muchos juegos, y esa experiencia es de gran interés cuando se trata de simulaciones de alta precisión requeridas por el sector del automóvil. La instalación interactiva del Virtual Engineering Terminal también posibilita ensayos de nuevas tecnologías como la del aparcamiento autónomo en un garaje debidamente equipado. El problema es que los sistemas conectados son ahora extremadamente complejos, demasiado como para poder realizar los ensayos con coches reales.

“Nuestro objetivo es reducir el número de ensayos de conducción reales, aunque seguimos necesitándolos,” explica Kern. “En la conducción autónoma, la simulación es absolutamente esencial. Es la única forma en que podemos ensayar sistemas conectados de un modo reproducible una y otra vez. Los ensayos en condiciones reales han sido imprescindibles durante mucho tiempo. Pero, según avanzamos, ya no podemos representar en la realidad la gran cantidad de situaciones de conducción posibles”. De esta forma, el conocimiento colectivo del mundo de los videojuegos y del ámbito del automóvil se acerca más y más.

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