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Así fue el primer viaje en coche de la historia

Primer viaje en coche de la historia
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Cuando oigas a alguien decir eso de ‘mujer al volante, peligro constante’, no solo podrás acusarle de machista, sino también de estar faltando al respeto a la historia del automóvil. ¿Por qué? Porque el primer viaje de la historia en una ‘máquina’ de estas que tanto nos apasionan fue protagonizado por una fémina. Responde al nombre de Bertha Benz, y era la esposa del inventor del vehículo a motor en el año 1888.

La historia de este trayecto comenzó dos años antes, cuando en 1886 Bertha consiguió el dinero suficiente para que su esposo Karl, inventor de buenas ideas pero de escasa suerte económica, patentara el primer vehículo accionado por motor de gas.

Lo que hoy vemos como el inicio de una bella historia, fue entonces un verdadero quebradero de cabeza. La opinión pública de la época, tan reacia a los nuevos inventos, no acababa de ver clara la veracidad de un vehículo que no fuera movido por caballos. Consciente de ello, Una mañana del citado año 1888, Bertha Benz cogió a sus dos hijos y se puso a los mandos del Benz Patent-Motorwagen Type III… ¡sin que Karl supiese nada!

El primer viaje de Bertha y por tanto de la historia de la automoción tenía como meta llegar a Pforzheim, la localidad natal de ella. Sin embargo, algunas averías como la sufrida en la cadena o en los frenos retrasaron la gesta. Eso sí, Bertha, con ingenio y algo de ayuda fue solventando todos los problemas con los que se fue encontrando.

El viaje duró un día entero, pero Bertha consiguió su objetivo y demostró al mundo que el coche era ya una realidad. Fue a su llegada cuando escribió un telegrama a su marido Karl Benz para hacerle saber que el viaje a bordo de su invento había sido todo un éxito, algo que nadie creía que se iba a cumplir. Tres días más tarde, el famoso vehículo y la esposa de Karl Benz emprendieron el viaje de vuelta, algo que también se completó sin mayores vicisitudes.

Este arranque amoroso con el que mostrarle al mundo que el invento de su marido era real supuso a la postre un hecho totalmente histórico. Aquel día de finales del siglo XIX supuso el pistoletazo de salida a una industria que hoy en día apasiona a gran parte de la humanidad. Así que, mil gracias, Bertha.

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