{"id":12785627,"date":"2026-08-29T08:59:58","date_gmt":"2026-08-29T06:59:58","guid":{"rendered":"https:\/\/okdiario.com\/metabolic\/?p=12785627"},"modified":"2026-08-29T00:00:39","modified_gmt":"2026-08-28T22:00:39","slug":"la-psicologia-dice-que-las-personas-que-desean-el-mal-a-los-demas-no-son-malas-mas-bien-su-cerebro-actua-asi-como-mecanismo-de-defensa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/okdiario.com\/metabolic\/psicologia\/la-psicologia-dice-que-las-personas-que-desean-el-mal-a-los-demas-no-son-malas-mas-bien-su-cerebro-actua-asi-como-mecanismo-de-defensa-12785627\/","title":{"rendered":"La psicolog\u00eda dice que las personas que desean el mal a los dem\u00e1s no son malas, m\u00e1s bien su cerebro act\u00faa as\u00ed como mecanismo de defensa"},"content":{"rendered":"<p>En la <a href=\"https:\/\/okdiario.com\/metabolic\/psicologia\/que-significa-que-una-persona-siempre-se-calle-para-evitar-enfados-con-los-demas-segun-la-psicologia-12780374\/\">convivencia diaria aparecen enfados<\/a>, rivalidades, decepciones y pensamientos que preferir\u00edamos no tener. A veces surgen de manera repentina y desaparecen sin dejar huella; otras, se transforman en deseos conscientes de perjudicar a otra persona. Esa diferencia resulta importante, porque no todo pensamiento relacionado con el da\u00f1o revela una intenci\u00f3n real. La <u><a href=\"https:\/\/adaa.org\/learn-from-us\/from-the-experts\/blog-posts\/consumer\/understanding-difference-harm-related-intrusive\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Asociaci\u00f3n Estadounidense de Ansiedad y Depresi\u00f3n<\/a> <\/u>(ADAA) explica que los pensamientos intrusivos pueden generar miedo precisamente porque chocan con los valores de quien los experimenta. Ahora bien,<strong> las personas que desean el mal a los dem\u00e1s<\/strong> no son malas tienen cierto mecanismo de defensa. Desear conscientemente hacer da\u00f1o implica una motivaci\u00f3n distinta, aunque tampoco significa necesariamente que vaya a convertirse en una acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese sentido, resulta clave entender qu\u00e9 hay detr\u00e1s de quienes desean el mal a los dem\u00e1s. La ira, la venganza, el resentimiento o una percepci\u00f3n distorsionada del poder pueden alimentar este tipo de deseos. Desde la ADAA se\u00f1alan que <strong>algunas personas da\u00f1an incluso a quienes<\/strong> son inofensivos porque perciben que amenazan su posici\u00f3n o reconocimiento. En otros casos, la explicaci\u00f3n puede encontrarse en una menor sensibilidad ante el sufrimiento ajeno o, en situaciones m\u00e1s extremas, en el placer que produce contemplarlo. Por eso, detr\u00e1s de una conducta da\u00f1ina pueden existir motivaciones muy diferentes. Tambi\u00e9n conviene observar la frecuencia, la intensidad y el contexto en que aparecen estas ideas, sin convertirlas autom\u00e1ticamente en una descripci\u00f3n permanente de la personalidad de quien las experimenta de forma muy consciente.<\/p>\n<h2>C\u00f3mo son las personas que desean el mal a los dem\u00e1s<\/h2>\n<h3>La diferencia entre un pensamiento y un deseo<\/h3>\n<p>Uno de los aspectos m\u00e1s importantes es distinguir entre una idea involuntaria y una intenci\u00f3n consciente. Seg\u00fan la ADAA, los pensamientos intrusivos sobre el da\u00f1o pueden resultar angustiosos porque aparecen contra la voluntad y contradicen aquello que la persona considera correcto. Pueden generar miedo, ansiedad o culpa porque la persona no quiere llevarlos a cabo.<\/p>\n<p>El deseo consciente de desear mal a los dem\u00e1s funciona de otra manera. Puede estar vinculado con la ira, el odio, la venganza o el resentimiento hacia alguien. En estos casos, el pensamiento puede sentirse compatible con las creencias de la persona e incluso producir satisfacci\u00f3n. Sin embargo, ese deseo no permite afirmar que alguien vaya a actuar. Hay que separar intenci\u00f3n y conducta.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 sucede cuando aparece el resentimiento?<\/h3>\n<p>El resentimiento puede convertir un conflicto en una visi\u00f3n negativa de la otra persona. Una ofensa, una humillaci\u00f3n percibida o una disputa por reconocimiento pueden alimentar la sensaci\u00f3n de recuperar poder mediante el da\u00f1o.<\/p>\n<p>Los especialistas de <a href=\"https:\/\/www.tcd.ie\/news_events\/articles\/from-psychopaths-to-everyday-sadists-why-do-humans-harm-the-harmless\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Trinity College Dublin<\/a> destacan la importancia de las amenazas percibidas al estatus social para entender conductas agresivas. As\u00ed, alguien<strong> puede perjudicar incluso a quien no representa un peligro f\u00edsico<\/strong> o econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>\u201cLa amenaza puede estar en la reputaci\u00f3n o la sensaci\u00f3n de superioridad. El deseo de hacer da\u00f1o no siempre nace de un enfrentamiento directo: puede surgir de una comparaci\u00f3n social\u201d, mencionan los expertos.<\/p>\n<h3>\u00bfCu\u00e1l es el papel de la empat\u00eda ante el sufrimiento?<\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/okdiario.com\/metabolic\/psicologia\/que-es-la-empatia-y-como-desarrollarla-288\/\">La empat\u00eda<\/a> tambi\u00e9n ayuda a entender estas conductas. Seg\u00fan Trinity College Dublin, la mayor\u00eda de las personas evita causar sufrimiento porque imaginar el dolor ajeno resulta desagradable. Cuando esa reacci\u00f3n es menor, puede existir menos freno emocional ante algunas acciones perjudiciales.<\/p>\n<p>El caso m\u00e1s extremo descrito por esta instituci\u00f3n corresponde al sadismo: personas que disfrutan con el dolor o la humillaci\u00f3n de otros. No obstante, no todo sadismo adopta formas extraordinarias. Existe tambi\u00e9n el llamado sadismo cotidiano, menos extremo y extendido, que puede manifestarse disfrutando peleas, escenas violentas o sufrimiento ajeno.<\/p>\n<h3>Sadismo cotidiano y deseo de hacer da\u00f1o<\/h3>\n<p>El concepto de sadismo cotidiano muestra que el deseo de da\u00f1ar no pertenece \u00fanicamente al imaginario de torturadores o asesinos. Puede aparecer en comportamientos cotidianos, aunque eso no significa que toda persona que disfrute de una pel\u00edcula violenta sea s\u00e1dica. La clave est\u00e1 en el placer ante el sufrimiento y la intenci\u00f3n de provocarlo.<\/p>\n<p>Por eso, conviene evitar diagn\u00f3sticos improvisados. <strong>Desear que alguien fracase<\/strong>, sentir rabia despu\u00e9s de una discusi\u00f3n o un pensamiento desagradable no basta para definir la personalidad de alguien. El contexto y la relaci\u00f3n entre pensamientos, emociones e intenciones ayudan a comprender qu\u00e9 ocurre.<\/p>\n<h3>Una conducta que requiere contexto<\/h3>\n<p>Las personas que desean el mal a los dem\u00e1s no forman un grupo homog\u00e9neo. Algunas atraviesan ira o resentimiento; otras interpretan situaciones como amenazas; en casos extremos existe disfrute del sufrimiento. Adem\u00e1s, un pensamiento relacionado con el da\u00f1o puede ser completamente distinto cuando aparece de forma involuntaria y provoca angustia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las instituciones mencionadas,<strong> es importante diferenciar pensamientos, deseos y comportamientos para no generar confusi\u00f3n.<\/strong> Por lo tanto, entender sus diferencias permite evitar juicios precipitados y reconocer mecanismos diversos detr\u00e1s de una conducta da\u00f1ina.<\/p>\n<p>El deseo de perjudicar no convierte autom\u00e1ticamente a una persona en alguien peligroso, pero s\u00ed merece atenci\u00f3n cuando existe una intenci\u00f3n consciente y persistente de hacerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la convivencia diaria aparecen enfados, rivalidades, decepciones y pensamientos que preferir\u00edamos no tener. A veces surgen de manera repentina y desaparecen sin dejar huella; otras, se transforman en deseos conscientes de perjudicar a otra persona. 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