Sexo

Qué es (y qué no es) el BDSM

Una semana más, Rosa de Armas nos da una lección sobre sexo, en esta ocasión sobre el BDSM

Rosa de Armas
Rosa de Armas abre esta semana las puertas al mundo del BDSM / Gtres

Mi delicado puerco que lees este texto… Lamento decirte que en este caso optaré por algo más didáctico que erótico pues veo con tanta frecuencia malinterpretaciones sobre qué es o qué no es el BDSM que me veo en la labor de aclarlo.

BDSM
¿Tienes dudas de qué es el BDSM? Entonces no te puedes perder el nuevo artículo de Rosa de Armas / Gtres

Dadas las circunstancias en las que se encuentran actualmente estas prácticas veo más conveniente comenzar por aquello que NO es el BDSM. Enumero:

  1. No es pegar, pisar, y en general ejercer violencia sobre el sumiso porque sí. Tampoco es llevar cuero o látex, o utilizar fustas o látigos obligatoriamente. Es cierto que tales prácticas existen, pero no todos los BDSMeros las ejercen.
  2. No es llevar a cabo acciones en contra de la voluntad de uno mismo ni coaccionar u obligar a otro a sufrir o satisfacer demandas.
  3. No es ‘Cincuenta Sombras de Grey‘.
  4. No es maltrato. El BDSM ha de ser SIEMPRE seguro, sano y consensuado.
BDSM
El BDSM no es para nada ’50 sombras de grey’ / Universal

He de decir que para mí el erotismo es una cuestión de poderes, pues tanto el cortejo como la relación sexual suponen un juego durante el que ambas partes se permiten licencias para ceder y tomar el control alternativamente. Visto de esta manera podría decirse que el BDSM realmente podría llevar a cualquier tipo de relación sexual, pero esto no es así. El BDSM son prácticas sexuales no-convencionales porque este juego de D/s se explicita.

Suele decirse del BDSM que es “sexo duro” por esta razón, pero aquí se incurre en un error frecuente y es que el BDSM no es el sexo. Las personas que practicamos BDSM encontramos excitación, placer o incluso clímax en prácticas que no requieren necesariamente de genitalidad o que en caso de que la tuviera habría necesariamente un componente ambiental alrededor de el acto físico. A mi modo de ver esto podría describirse muy bien mediante la frase de Mark Twain “todo tiene que ver con el sexo, menos el sexo”. Se trata de una erotización de la vida, por lo que el BDSM abarca mucho más que la cuestión carnal explícita. En relación a lo vital hablaré más ampliamente en otro artículo para poder describir en detalle las implicaciones que tiene todo esto en la cotidianidad.

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Por supuesto, todo debe estar consensuado con la pareja / Gtres

Pero pasemos a la carnaza, a lo que realmente ha traído aquí a la gente: el consenso.

Las relaciones BDSM ofrecen un consenso más explícito y detallado sobre los límites de cada parte, por lo que ha de quedar absolutamente claro que si una de las partes coacciona, manipula u obliga a la otra a realizar algo sin su consentimiento, es decir, que la persona en cuestión no desea jugar de esa manera o en ese momento, tal cosa no sería BDSM. Pese a que se ejerzan una dominación y sumisión, tales roles se ejercen porque una de las partes cede ese poder voluntariamente y porque la otra acepta coger ese control. Se busca un juego, una performance, compartir nuestras debilidades con el otro.

Obviamente durante estas prácticas se busca el mayor realismo posible, por lo que esa búsqueda de sentir que el sometimiento es real, sin embargo en el fondo existe una igualdad entre ambas partes pues ambas partes tienen (y deben tener) la potestad de parar el juego en cualquier momento. Si tuviera que resumirlo diría que en el BDSM sólo «sí» explícito previo es «sí». Es importante esto que acabo de explicar, pues abundan los individuos que piensan que la dominación y la sumisión han de ser reales e incurren en el maltrato emocional y físico al otro jugador bien por desconocimiento de este tipo de prácticas o bien con alevosía. Es por esta razón que el BDSM requiere de mucha cordura, madurez y confianza y, francamente, no recomendaría jamás practicarlo a alguien poco experimentado en relaciones íntimas sanas, alguien fácilmente manipulable o personas con baja autoestima o desequilibrios mentales. Desgraciadamente abundan los amos y las amas que con el pretexto de la dominación hacen “lo que quieren”, en el peor sentido, con sus sumisos, así como también hay sumisos que con el pretexto de la sumisión llevan a cabo chantajes emocionales para hacer “lo que quieren” con sus amos. Lo más importante es la cuestión emocional.

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En el BDSM, mucho más, incluso, que en una relación vainilla, la otra parte no debe hacerte sentir mal emocionalmente porque estás dándole al otro niveles de confianza tales como dejar que te ate, que te diga cosas que van a herir tu más profunda sensibilidad, etc., y por lo tanto es imprescindible estar seguro en todo momento de que se está en un espacio controlado y que en cualquier momento se puede parar.

El BDSM busca ahondar en la psicología del otro yendo a lo más profundo de sus demonios, busca transformar todas esas debilidades en un juego sexual y que ambas partes extraigan placer de la catársis. Durante estos juegos se lleva a cabo una desnudez absoluta, porque expones ante el otro tus debilidades, complejos, inseguridades… Y lo que ha de hacer un buen compañero de juegos es acoger tales cosas y metamorfosearlas en placer sexual. De hecho, esa es la base del trabajo que llevo a cabo en mi web, suponiendo así una masturbación con un componente mental más fuerte que la llevada a cabo con la pura explicitación.

Espero que ahora puedas entenderme mejor, cerdito…

Un beso,

Rosa de Armas.

Twitter de Rosa de Armas: @RosaDeArmasBDSM
Instagram de Rosa de Armas: @rosadearmasdomme
Página web oficial de Rosa de Armas: www.rosadearmas.com

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