Corazón

Percance con los coches

Lo que no se vio del encuentro Awada – Preysler

Mauricio Macri, Juliana Awada, Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa
Mauricio Macri, Juliana Awada, Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa en su encuentro en la Casa de América (Gtres)
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Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa disfrutaron este jueves de una velada junto a Mauricio Macri y su esposa, Juliana Awada, amigos de la pareja. El Premio Nobel y el presidente de Argentina fueron los protagonistas de una charla coloquio en la Casa de América en la que conversaron sobre la democracia y el futuro de Iberoamérica.

Isabel y Juliana no quisieron perderse el evento y, tras haber quedado juntas para comer, acudieron a la cita. Escoltadas por una multitud de agentes de policía y varios coches de guardaespaldas, las dos salieron del mismo coche a las puertas de la Casa de América, lugar en el que se reunieron con sus respectivas parejas, quienes habían llegado con antelación. En todo momento se pudo apreciar la complicidad entre ellas, fruto de la excelente relación de amistad que mantienen.

Isabel Preysler y Juliana Awada
Isabel Preysler y Juliana Awada a su llegada a la Casa de América (Gtres)

La cita tuvo lugar a las cinco de la tarde. A su llegada, los cuatro posaron juntos durante escasos diez segundos, lo que dificultó el trabajo de los reporteros y fotógrafos allí presentes. Tras el encuentro, que duró aproximadamente una hora, Isabel Preysler y Vargas Llosa se limitaron a dar las gracias a su salida, sin apenas responder a las preguntas de los medios de comunicación.

Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa
Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa a su salida de la Casa de América (Gtres)

El bullicio formado a las puertas de la Casa de América hizo que ambos tuvieran un pequeño percance con los coches. El Premio Nobel se despistó y se equivocó de vehículo ante la advertencia de Isabel de que el coche al que se iba a subir no era el suyo. “¡Mario! ¡Mario! Ese no es”, exclamó. Acto seguido era ella quien cometía el mismo error al abrir la puerta de otro coche que tampoco era el suyo. Esta vez era Mario quien advertía a la ‘Perla de Manila’ de su confusión. Finalmente, la pareja encontró su vehículo y se marchó junta.

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