El socio de Joselito en el bono venezolano estuvo recluido en Rumanía para evitar que hablara: «¿Me van a matar?»

Joselito
El empresario canario Martín Jerónimo Hernández, durante su estancia en Bucarest (Rumanía), en una foto tomada por su acompañante en aquel viaje.
  • Manuel Cerdán y M.A. Ruiz Coll

El consejero delegado de Jamones Joselito, Juan Luis Gómez, dio instrucciones para mantener recluido durante varios meses en Rumanía, en 2013 y 2014, a su socio canario Martín Jerónimo Hernández, para evitar que sus indiscreciones pusieran en peligro el negocio del bono venezolano que debía proporcionarle un beneficio de más de 300 millones de euros.

Martín Jerónimo Hernández fue precisamente quien brindó al empresario de la conocida firma de jamones la oportunidad de participar en la operación millonaria en la que debía actuar como «testaferro» del dirigente chavista Diosdado Cabello.

Sin embargo, ya durante el primer viaje realizado a Hong Kong en septiembre de 2013 para intentar cobrar el bono, Juan Luis Gómez mostró su desconfianza hacia el empresario canario y propuso excluirle del negocio: al fin y al cabo, se había limitado a poner en contacto a los socios de la operación, pero no había aportado ningún capital para pagar los gastos financieros y las comisiones exigidas por los dirigentes chavistas.

A medida que se multiplicaban las dificultades para consumar el negocio, crecieron las discrepancias entre los miembros del grupo. Tras regresar a España, el 23 de octubre de 2013 en un vuelo de la compañía Qatar Airways, el grupo encabezado por Juan Luis Gómez decidió recluir al canario Martín Jerónimo Hernández en Bucarest (Rumanía) para evitar que hablara y se destapara la operación que habían acordado mantener en el máximo secreto.

Aunque temía por su vida, el empresario canario aceptó esta reclusión forzosa a cambio de que le garantizaran una participación en los beneficios del bono venezolano, tal como le prometió el consejero delegado y copropietario de Cárnicas Joselito.

Otro socio procesado por robo y estafa

Juan Luis Gómez pidió que uno de sus colaboradores acompañara a Martín Hernández a Rumanía. Los dos viajeros pernoctaron en el hotel Derby de Barcelona, antes de tomar el vuelo UX 3707 de la compañía Air Europa hasta Bucarest el 24 de octubre de 2013. El vuelo despegó del aeropuerto de El Prat a las 12:20 del mediodía y tomó tierra en la capital de Rumanía tres horas después, a las 16:30 horas. Allí les esperaba un amigo rumano de Martín, Petru Ciuciu, que estaba buscado por la Justicia española por robo con fuerza y estafa continuada.

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La reserva del vuelo a Bucarest que Martín Hernández y su acompañante tomaron el el 24 de octubre de 2013 desde Barcelona.

¿Me van a matar?”, preguntó el empresario canario a su acompañante, nada más llegar a Bucarest. Una vez en la ciudad, los dos viajeros se alojaron en el hotel Jolly Fun, pero luego Petru Ciuciu alquiló un estudio para que se alojara Matín Hernández. Allí permaneció incomunicado –sin teléfono móvil ni acceso a internet– durante varios meses, con todos los gastos pagados por el dueño de Cárnicas Joselito, Juan Luis Gómez, bajo el cuidado y la vigilancia de una hermana y un cuñado del rumano Petru Ciuciu.

El socio de Joselito en el bono venezolano estuvo recluido en Rumanía para evitar que hablara: «¿Me van a matar?»
La factura del hotel Jolly Fun en el que Martín Hernández y su acompañante se alojaron a su llegada a Bucarest.

El rumano regresó el 26 de octubre de 2013 en un vuelo de la compañía Turkish Airlines con destino a Lisboa y desde allí tomó un coche hasta Ciudad Real, donde tres días después tenía que hacer frente a un juicio por haber irrumpido en una vivienda de esta ciudad, en la que robó una cámara digital y una tarjeta de crédito.

Los hechos habían ocurrido en octubre de 2006, cuando Petru rompió los candados de la habitación de su compañero de piso, con el que convivía en una vivienda de la calle Azucena de Ciudad Real. Una vez en su interior, se apropió de una cámara digital Canon, un MP3, 480 euros en efectivo y una tarjeta de crédito del BSCH, con la que sustrajo 6.800 euros en distintos cajeros automáticos.

El socio de Joselito en el bono venezolano estuvo recluido en Rumanía para evitar que hablara: «¿Me van a matar?»
El socio rumano de Juan Luis Gómez, Petru CiuCiu, en una foto facilitada a OKDIARIO por un colaborador del consejero delegado de Cárnicas Joselito.

La Fiscalía pedía para él una pena de cinco años de prisión, como autor de un delito continuado de estafa y otro de robo con fuerza. Puesto que Petru Ciuciu conocía todos los detalles de la operación del bono venezolano, Juan Luis Gómez accedió a pagar 10.500 euros para reparar los daños causados por el rumano. No lo hizo a fondo perdido, sino que le obligó a firmar un reconocimiento de deuda, por el mismo importe, con su sociedad Campo Jerez SL, una fábrica de piensos que tiene su sede en Jerez de los Caballeros (Badajoz).

De este modo, en una sentencia de dictada el 29 de octubre de 2013, la titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ciudad Real redujo a dos años la pena de prisión de Ciuciu, con el atenuante de «reparación de daño y dilaciones indebidas», según el pacto negociado con la Fiscalía. El socio de Juan Luis Gómez no llegó a pisar la cárcel porque carecía de otros antecedentes penales en España.

El socio de Joselito en el bono venezolano estuvo recluido en Rumanía para evitar que hablara: «¿Me van a matar?»
Encabezamiento de la sentencia que condenó a Petru Ciuciu a dos años de cárcel por robo y estafa.

El socio de Joselito en el bono venezolano estuvo recluido en Rumanía para evitar que hablara: «¿Me van a matar?»
El fallo de la sentencia que condenó a Petru Ciuciu a dos años de cárcel por robo y estafa.

La abogada de una de las empresas del grupo Joselito, María Josefa Romero Domínguez –a la que Petru Ciuciu había otorgado un poder firmado ante un notario de Salamanca–, se encargó de negociar con la Fiscalía y resolver todos los trámites ante el Juzgado. Juan Luis Gómez había salvado así otro obstáculo para que la operación del bono venezolano fuera un éxito, al garantizarse el silencio del canario Martín Hernández (recluido en Bucarest) y el rumano Petru Ciuciu.

Entre tanto, la novia de Martín Hernández, Sonia Fleitas, se mostró preocupada por su desaparición y amenazó con denunciar los hechos ante la Policía. Pagando de nuevo todos los gastos, Juan Luis Gómez accedió a que Petru Ciuciu regresara a Rumanía para permitir que el empresario canario pudiera ponerse en contacto con su novia y con su familia por teléfono, con el fin de tranquilizarles sobre su situación.

«Me han pedido que ponga un millón de euros»

Mientras tanto, Juan Luis Gómez voló a Suiza y luego a Manchester, desde donde comunicó al rumano Petru Ciuciu lo siguiente por Whatsapp: «Ya ha llegado el sobrino del presidente del Banco Central de Venezuela Eudomar Tovar, Hansy, con la documentación del bono, en la que figuran las cantidades que cobrará cada uno. Todo muy bien. Me han pedido que ponga un millón de euros para bajar el bono, pero sólo he podido poner 400.000».

Martín Hernández permaneció recluido en Bucarest durante varios meses, para garantizar su silencio, mientras se desarrollaba la operación. Juan Luis Gómez se hizo cargo de todos los gastos de la estancia. Hasta el punto de que confesó a un amigo que había tenido problemas con Hacienda, debido a los numerosos envíos de dinero a Rumanía que había realizado a través de Western Union, desde su empresa Campo Jerez SL, para pagar los gastos de Martín Hernández en aquel país.

Durante un tercer viaje a Hong Kong, Juan Luis Gómez comunicó el 22 de septiembre de 2014 a sus socios españoles que el bono ya había sido firmado y podrían comenzar a cobrar sus beneficios en un plazo de 18 meses.

«Voy a cobrar 300 millones haciendo de testaferro» 

Pero el objetivo del empresario de los jamones era participar en un segundo bono, que le proporcionaría una rentabilidad aún mayor. Para ello, viajó en marzo y abril de 2015 a Venezuela donde, según aseguró, la abogada española que le acompañaba se reunió allí con el número 2 del régimen chavista, Diosdado Cabello, y con el presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Nelson Merentes.

A su regreso a España, Juan Luis Gómez se reunió en Alba de Tormes (Salamanca) con un empresario hostelero, al que pidió un préstamo de 20.000 euros para financiar su participación en el bono. «Yo te puedo decir que voy a cobrar 300 millones. Lo que se hace es de testaferro» de los altos cargos chavistas, explicó el empresario de los jamones a su interlocutor.

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