El dueño de Joselito confesó a un socio que «Maduro es el que más se lleva» en el ‘pelotazo’ del bono

Venezuela
Nicolás Maduro y Diosdado Cabello junto a un mural de Hugo Chávez (Foto: AFP).
  • Manuel Cerdán y M.A. Ruiz Coll

El consejero delegado de Cárnicas Joselito, Juan Luis Gómez, se reunió el 8 de diciembre de 2013 en el Hotel Mercure Río Badajoz con un colaborador, al que informó de las gestiones que estaba realizando para cobrar varios cientos de millones de euros de un bono de deuda soberana de Venezuela, actuando como «testaferro» de varios cargos del régimen chavista.

Juan Luis Gómez acababa de llegar de Londres donde, según aseguró, había recibido todos los documentos necesarios para participar en el bono, incluyendo el reparto de los beneficios que iba a hacerse con los dirigentes chavistas. «El que más se lleva es Maduro», afirmó.

En aquella conversación, el consejero delegado y copropietario de Cárnicas Joselito señaló que la emisión del bono debía ser aprobada por la Asamblea Nacional de Venezuela. La deuda emitida por el régimen estaba destinada a financiar proyectos como la construcción de carreteras y una investigación médica sobre el cáncer.

Por este motivo, el grupo de socios, añadió, estaba estudiando contratar a una constructora o incluso alquilar un hospital privado, para simular que se desarrollaban las labores para las que había sido emitido el bono. También aseguró que el grupo se había puesto en contacto con un directivo de un banco suizo en Miami, que se había encargado de constituir para cada socio una empresa en un paraíso fiscal, a través de las cuales se cobrarían los beneficios de la operación.

En aquel momento, Venezuela comenzaba a mostrar los síntomas de una gravísima crisis económica. Entre septiembre y diciembre de 2013, se registraron varios grandes apagones que dejaron sin electricidad durante horas al 70% del país. Aunque estas averías se debían a la falta de mantenimiento de las redes, Nicolás Maduro no dudó en atribuirlas a «actos de sabotaje» de la oposición.

Poco después, en febrero de 2014, los médicos del Hospital Universitario de Caracas anunciaron que se veían obligados a dejar de realizar intervenciones quirúrgicas debido a la falta de suministros sanitarios. La inflación galopante provocada por la política monetaria del Gobierno de Maduro hacía cada vez más difícil importar bienes básicos procedentes del exterior.

Maduro anunció en abril un gran plan para estimular la economía y estabilizar los precios. Pero lo cierto es que el régimen tenía crecientes dificultades para pagar su deuda exterior y ya en ese momento había comenzado a hundirse la producción de petróleo en manos de la empresa estatal PDVSA: el chavismo había matado a la gallina de los huevos de oro.

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