Los okupas montaron una plantación con 736 plantas de maría en el chalé del suegro de Correa

Francisco Correa
El cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa, ante el chalé de su suegro, Emilio Rodríguez Bugallo, en Aravaca (Madrid).

Mientras el cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa, se enfrentaba desde la cárcel de Valdemoro (Madrid) a penas que suman más de 70 años de prisión, un grupo de okupas se coló en el lujoso chalé de su suegro en Aravaca y montó una plantación con 736 plantas de marihuana.

Se trata de una impresionante mansión de tres plantas, con 650 metros cuadrados construidos, situada en la Avenida Valdemarín del municipio madrileño de Aracava. Se alza sobre una parcela de 2.874 metros cuadrados, con pista de pádel y piscina olímpica. La mansión está valorada en cerca de 5 millones de euros.

Hasta que fue embargado por el Banco Popular, el inmueble era propiedad del empresario y promotor Emilio Rodríguez Bugallo, padre de Carmen Rodríguez Quijano, quien en abril de 2014 se divorció de Francisco Correa. Y todo son disgustos en la familia. Emilio Rodríguez fue detenido en 2006 durante la segunda fase de la Operación Malaya.

Según la investigación judicial, el suegro del cabecilla de la Gürtel actuaba como testaferro del cerebro urbanístico del Ayuntamiento de Marbella, Juan Antonio Roca, y pagaba sobornos a varios concejales para obtener licencias y recalificaciones de terrenos. Era propietario de buena parte de la urbanización El Embrujo Playa, situada en Marbella. Sin embargo, no llegó a sentarse en el banquillo porque falleció en junio de 2008.

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Acceso principal al chalé del suegro de Francisco Correa, Emilio Rodríguez Bugallo (Foto: Francisco Toledo).

El pasado mes de mayo, la Audiencia Nacional condenó a Francisco Correa a penas que suman 51 años de cárcel, en la pieza correspondiente a la primera etapa de la trama Gürtel. Desde entonces, permanece en la cárcel de Valdemoro (Madrid) junto a Pablo Crespo y Álvaro Pérez el Bigotes, aunque la relación entre los tres antiguos compañeros de negocios ya no es especialmente cordial.

Ya unos meses antes, en febrero de 2018, los vecinos de la avenida de Valdemarín de Aravaca notaron un extraño trajín de coches de lujo, que entraban y salían durante el fin de semana de la mansión del suegro de Correa. Algo que les sorprendió, ya que sabían que el inmueble había sido embargado por el banco y estaba a la venta en varios portales inmobiliarios.

Cuando denunciaron los hechos, la Policía descubrió que se había instalado en la mansión un grupo de okupas (entre los que se encontraban dos ciudadanos latinoamericanos), que tras los muros parecían bastante atareados. Finalmente, el pasado mes de septiembre, la Policía obtuvo una orden judicial para entrar en el inmueble.

Al acceder a la mansión, los agentes descubrieron que los okupas habían montado una plantación con 736 plantas de maría en el sótano, que tiene una superficie de algo más de cien metros cuadrados. Los intrusos habían excavado un túnel desde el interior de la vivienda para conectarse al tendido eléctrico, con el fin de alimentar los focos que alumbraban día y noche su plantación de marihuana.

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El precinto colocado por la Policía todavía permanece en la puerta del garaje (Foto: Francisco Toledo)

El suministro de agua había sido cortado por el banco, y la espectacular piscina en la que años atrás chapoteaba la familia Correa permanecía vacía. En la operación desarrollada conjuntamente por la Policía Local y la Policía Nacional fueron detenidas cuatro personas: un ciudadano venezolano de 60 años, una ecuatoriana de 27, un español de 40 con antecedentes por tráfico de drogas y una joven española de 24. En la puerta del garaje todavía pueden observarse por precintos colocados por la Policía Local tras el registro.

La noticia mereció una breve reseña en algunos medios locales, pero en ningún momento trascendió que la mansión de lujo en la que crecían 736 plantas de marihuana era la del suegro fallecido del cabecilla de la trama Gürtel. Al parecer, los okupas habían elegido esta vivienda al saber que había sido embargada por el Banco Popular, a raíz de las causas judiciales en las que se vio envuelto Emilio Rodríguez Bugallo en Marbella.  Desde el 22 de febrero de 2018, la mansión pertenece a la sociedad Inversiones Inmobiliarias Limara, vinculada a Aliseda, la inmobiliaria que habitualmente comercializa las propiedades embargadas por el Banco Popular.

La ex mujer de Francisco Correa, Carmen Rodríguez Quijano (que fue jefa de gabinete del ex alcalde de Majadahonda, Guillermo Ortega), reside actualmente en Sotogrande (Cádiz). Fue condenada a 14 años y 8 meses de cárcel por su implicación en la trama Gürtel, pero ha pedido al juez que suspenda su ingreso en prisión porque tiene una hija a su cargo menor de edad.

Durante el nuevo juicio que ahora se celebra en la Audiencia Nacional, el ex concejal de Majadahonda José Luis Peñas ha declarado que Carmen Rodríguez Quijano conseguía contratos de Aena para las empresas de su marido gracias a la amistad que mantenía con el ex ministro Francisco Álvarez Cascos.

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