Asalto a la casa de Bárcenas

El conductor se adelantó hasta a la Policía Municipal que estaba a menos de 20 metros del piso

El conductor se adelantó hasta a la Policía Municipal que estaba a menos de 20 metros del piso
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En la primera declaración del chófer de Bárcenas, Ríos Esgueva, ante el instructor de las diligencias de la Brigada Provincial de Información, reconoció que ayudó al hijo de Bárcenas a inmovilizar en el suelo al falso cura “hasta la llegada al lugar de la Policía”.

Esta no se produjo, hasta las 16:55, según la declaración de uno de los policía municipales que se presentaron en el domicilio de los Bárcenas tras el aviso desde su emisora. El agente afirma que cuando él llegó al domicilio ya se encontraba en el lugar de los hechos el chófer Ríos Esgueva aunque, como señalaron los Bárcenas, la tarde del secuestro debía estar de libranza.

En su declaración, los policías municipales sostuvieron que en la vivienda de los Bárcenas encontraron a dos personas forcejeando en el suelo en un pasillo: “Uno de ellos vestido de sacerdote, siendo el detenido, y otro resultando ser Sergio Javier Ríos. Inmediatamente los actuantes proceden a reducir a la persona que se encontraba vestida de cura”.

Lo sorprendente es que cuando los policías municipales se presentaron en el domicilio de los Bárcenas a las 16:55, según ellos desde el número 38 de Príncipe de Vergara -donde ejercían “funciones propias de su cargo a la salida de un colegio”-  el chófer ya se peleaba en el suelo de la vivienda con el falso cura. Sobre todo, porque la residencia del ex tesorero del PP está ubicada a menos de veinte metros del colegio donde patrullaban.

El conductor se adelantó hasta a la Policía Municipal que estaba a menos de 20 metros del piso

 

Horas diferentes

Los policías municipales y Ríos Esgueva no se ponen de acuerdo acerca de la hora en la que el chófer se presentó en el domicilio. El mismo Ríos declaró que fue avisado del asalto al hogar de los Bárcenas a las 17:15 por  un conserje de una finca cercana con quien tenía amistad. En ese momento, él se hallaba en una tienda de ropa de la calle General Díaz Porlier donde trabajaba entonces su ex mujer: mucho más lejos de la ubicación del colegio donde patrullaban los agentes municipales. Y los agentes  aseguraron que su hora de llegada fue veinte minutos antes.

El chófer describió la situación que se encontró cuando entró en el piso: “La puerta estaba abierta. Accedí al mismo y entonces me encontré en el recibidor de la vivienda a la señora Rosalía Iglesias gritando desesperadamente y a unos metros, junto a uno de los baños, observo a Guillermo Bárcenas forcejeando con un individuo, procediendo a reducir a esta persona… Minutos después se personó en el domicilio una patrulla de Policía Municipal”.

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