Según los audios de Villarejo todavía los conserva

El comisario García Castaño se quedó los papeles sensibles de Arenas, Soraya y Cospedal sustraídos a Bárcenas

Enrique García Castaño
Dolores de Cospedal y Soraya Saénz de Santamaría, en imagen de archivo. (Foto. PP)
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El chófer de Bárcenas se hacía con los documentos de Javier Arenas, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. Los buscaba y los retiraba de circulación tal y como le habían ordenado desde el Ministerio del Interior. Pero una segunda persona entraba en escena en esta cadena de favores: Enrique García Castaño, uno de los comisarios más ligados a Villarejo. Porque el pacto era hacerse con documentos comprometedores y retirarlos de circulación. Pero García Castaño se los quedó.

El chófer de Luis Bárcenas se llamaba Sergio Ríos y venía avalado, precisamente, por haber estado ya coordinado en las labores de control de la información en poder del entonces tesorero del partido. Por eso fue colocado en esa posición privilegiada a la hora de controlar documentos, informaciones o grabaciones sensibles que pudiesen generar problemas a los altos políticos del PP. Y por eso cobró 2.000 euros al mes a lo largo de dos años.

La orden al chófer de Bárcenas era clara: hacerse con cualquier documento comprometedor de Arenas, Cospedal y Soraya

La orden de búsqueda al chófer era clara: hacerse con todo lo que pudiese resultar comprometido y comprometedor de los cargos citados. Y fue dada en un momento en el que no sólo crecía la tensión por el caso Gürtel, sino que también crecía la tensión entre las familias que pretendían hacer una limpia total del PP, empezando por la figura de Bárcenas. Y las que eran partidarias de buscar fórmulas intermedias y menos traumáticas.
Alguien tenía que encargarse posteriormente de tomar la decisión de eliminarlo o guardarlo. Pero lo cierto es que el que ha acabado archivando el material requisado por él ha sido el comisario García Castaño, según figura en la información aportada por los equipos de asuntos internos de la Policía y judicializada a raíz del registro al domicilio de Villarejo.

El chófer tenía formación militar, frecuentaba gimnasios y había sido previamente el chófer de Francisco Granados. Estaba acostumbrado a pasar de la mano de los cargos a los que acompañaba los sistemas de seguridad. Y era una cara conocida y cómoda en el PP. Un perfil perfecto para no levantar sospechas si aparecía en círculos donde se manejaba información o donde incluso se aportaban documentos.

García Castaño y José Villarejo trabajaban de forma coordinada

Los investigadores del asunto que ha levantado una de las mayores polvaredas mediáticas a raíz de las grabaciones de Villarejo ya han dejado constancia de que el comisario Enrique García Castaño actuaba forma coordinada con el comisario José Villarejo. De hecho, según el material ya judicializado, García Castaño trasladaba los datos que él obtenía en otras investigaciones para que Villarejo confeccionase los informes se han detectado en la investigación.

De hecho, el propio García Castaño había sido grabado por Villarejo como una mecánica de pura seguridad de este último para garantizarse fidelidad. Fue el propio García Castaño el que tras descubrirlo, apuntó esta situación en su declaración ante el juez después de haber sido detenido.

García Castaño fue uno de los mandos más importantes de la comisaría general de Información. Estuvo al frente de la Ucao, la unidad centrada en los seguimientos y escuchas, y ha contado, además, con la defensa jurídica de Baltasar Garzón.

El juez De Egea mantiene en estos momentos bajo imputación a García Castaño, le retiró el pasaporte y tiene obligación de comparecer cada 15 días en los juzgados. Los cargos de los que se le acusa son los mismos que los de Villarejo: organización criminal, blanqueo, cohecho y revelación de secretos. Aunque García Castaño ha negado ante el juez formar parte de ese entramado criminal.

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