NUEVAS PISTAS SOBRE ABDELBAKI ES SATTY (II)

La Policía investiga si el imán de Ripoll siguió colaborando con el CNI tras crear la célula yihadista

Es Satty - noticias de hoy
Dos imágenes del imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty: la actual y la tomada en 2005.
Manuel Cerdán

La Policía investiga si Abdelbaki Es Satty, el jefe de la célula yihadista que provocó la matanza de Barcelona, siguió manteniendo relaciones con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) cuando decidió crear su célula yihadista en Ripoll al mismo tiempo que predicaba en la mezquita de Annour. Como publicó ayer OKDIARIO el imán de Ripoll se radicalizó tras estrechar sus relaciones con el fanático salafista del ISIS, Omar el Harchi, también conocido como Omar Tetouani.

El Imán de Ripoll falleció en el chalé de Alcanar (Tarragona) la noche anterior a la acción terrorista en Las Ramblas, tras estallar accidentalmente las bombas que preparaba para atentar contra la Sagrada Familia y otros monumentos catalanes. Es Satty había sido captado por el espionaje español en 2013 mientras cumplía en la cárcel de Castellón los últimos meses de una condena de cuatro años por tráfico de hachís.

Es Satty, que abandonó la cárcel castellonense en abril de 2014, ya convertido en topo del CNI, contactó con la Brigada Al Andalus de El Harchi. El imán marroquí posiblemente ya tendría conocimiento, cuando se acercó al grupo del reclutador de muyahidines para el ISIS, de que la Policía seguía sus movimientos, al mismo tiempo que juez Ruz tenía había abierta una investigación en la Audiencia Nacional. La realidad es que el imán nunca figuró entre los objetivos de las pesquisas judiciales.

Infiltrado en una red yihadista

Entre los investigadores surge ahora una pregunta: ¿Se aproximó Es Satty al grupo de El Harchi a petición del CNI? Si ya trabajaba de confidente para los servicios secretos, lo más probable es que colaborara con quienes le habían facilitado una vida mejor en prisión, a limpiar sus antecedentes y a no ser expulsado de España a Marruecos.

La Brigada Al Andalus de El Harchi se encontraba activa desde 2011 y se movía por Bélgica, Francia, Marruecos, Túnez, Egipto, Siria y España. Algunos de esos fueron visitados por el imán de Ripoll, especialmente Marruecos donde estaban radicados los jefes de la Brigada yihadista del ISIS.

La investigación de la Audiencia Nacional concluyó con un auto de procesamiento contra varios yihadistas y una orden de busca y captura contra El Harchi, dictada por Ruz a finales de 2014. Después, como apuntó ayer OKDIARIO, el reclutador de muyahidines del ISIS en Europa reapareció en 2016 en el aeropuerto de Austria junto a Es Satty, según confesó a la policía austriaca un infiltrado en la red terrorista.

Otra de las preguntas que se hace la Policía es si el imán integrista seguía colaborando con el CNI cuando viajó en 2016 a Austria, aunque fuentes de los servicios secretos afirmaron a OKDIARIO que en esa época ya se estaba distanciando del espionaje español, al menos aparentemente, tras experimentar su radicalización: “El Centro también se fue olvidando de él porque apenas había realizado trabajos de interés”, comentaron.

Privilegios penitenciarios

Tras la salida de prisión y hasta marzo de 2015 Es Satty, que ya había cumplido los 40 años –nació el 1 de enero de 1973–, vivió entre Castellón y Tarragona y dedicó todo ese tiempo a impedir su expulsión de España por un periodo de cinco años, tras cumplir la condena por narcotráfico. Lo consiguió aún habiendo sido investigado años antes por la Operación Chacal al estar relacionado con el líder de una célula yihadista en Vilanova i la Geltrú.

Las investigaciones de la Audiencia Nacional lo sitúan en ese año de 2015 compartiendo vivienda en Calafell (Tarragona) con la marroquí H.T, nacida en 1985, que estaba empadronada en esa localidad.

Es Satty había compartido piso en Vilanova i la Geltrú con Mohamed Mrabet Fhasi, un yihadista investigado tras los atentados del 11-M, que llegó a ser detenido y juzgado por la Audiencia Nacional, aunque finalmente fue absuelto por el Tribunal Supremo por falta de pruebas.

OKDIARIO ha podido saber de fuentes penitenciarias que fueron los funcionarios de prisiones de Castellón quienes contactaron con los servicios secretos del CNI para que visitaran a Es Satty en la cárcel, ya que el comportamiento del recluso reunía el perfil idóneo para convertirse en un infiltrado intra muros del CNI.

Dos agentes de la marca Castellón

Los carceleros se limitaban a cumplir un protocolo que se sigue en todas las prisiones españolas: cuando se detecta a un fundamentalista moderado y con carisma que pueda llegar a ser un buen topo en las redes terroristas basta con pasar los datos a la Dirección del Centro y ésta a sus enlaces de La Casa, la sede del espionaje español en la Cuesta de las Perdices de Madrid.

Con ETA o el GRAPO sucedía algo parecido. Entonces, la labor de los funcionarios de prisiones resultó de vital importancia para lograr que algunos de los etarras más sanguinarios se rehabilitaran y colaboraran con la Justicia y la Policía.

Por todo ello, el narcotraficante y yihadista fue visitado por dos agentes del CNI, pertenecientes a la marca de Castellón –por el área de demarcación– quienes le hicieron la oferta de colaboración. El imán aceptó y se integró en la red de infiltrados del CNI en los movimientos salafistas.

El trato privilegiado que recibió Es Satty en la cárcel de Castellón podría significar el reflejo de su buena conducta o el premio después de llegar a un acuerdo con los servicios de información. Al mismo tiempo, la junta de tratamiento de la cárcel de Castellón, al no observar oficialmente una conducta sospechosa, jamás lo clasificó como preso en régimen FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento).

Es Satty nunca fue considerado un preso FIES aún teniendo antecedentes yihadistas ya que había sido investigado en la trama de la operación Chacal.  Su historial fundamentalista no impidió que el juez penitenciario de Castellón le concediera tres permisos de salida en 2013 basándose en los informes de buen comportamiento, ausencia de sanciones y trabajos remunerados.

Cuando abandonó su celda y quedó en libertad logró eludir su expulsión de España por decisión judicial a pesar de sus antecedentes por tráfico de drogas. Si se le hubiera aplicado estrictamente la Ley de Extranjería, su salida de territorio nacional habría sido fulminante.

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