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Puigdemont quiere imitar el ‘modelo Assange’: medita pedir asilo en un consulado extranjero

Puigdemont
Carles Puigdemont junto a su mujer, Marcela Topor, este viernes en el Parlament.
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El Consejo de Ministros ha destituido este viernes a Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat, de acuerdo con el artículo 155 de la Constitución, y ya sólo cabe esperar a que sea conducido ante la Justicia, para ser procesado como autor de un delito de rebelión.

La Fiscalía tiene previsto interponer el lunes una querella contra él, los consellers de su Govern y los miembros de la Mesa del Parlament presidida por Carme Forcadell, por impulsar la declaración ilegal de independencia. Según el artículo 473 del Código Penal, el delito de rebelión puede acarrear una pena de hasta 30 años de cárcel.

El rostro desencajado de Carles Puigdemont, este viernes en el Parlament, demuestra que es perfectamente consciente del futuro que le espera. Durante la jornada del jueves, cuando los independentistas comenzaron a calificarle de “traidor” por barajar la convocatoria de elecciones autonómicas, pudo sentirse entre la espada y la pared.

Ahora la incógnita es si Puigdemont acatará su destitución y se entregará a la Justicia, o si se atrinchera en el Palau de la Generalitat, donde es custodiado por los Mossos d’Esquadra que este sábado quedarán bajo el control del Ministerio de Interior.

Un títere en manos de Putin

Según las fuentes consultadas por OKDIARIO, Puigdemont ha comenzado a barajar la posibilidad de imitar al fundador de Wikileaks, Julian Assange. El hacker y activista, que se ha convertido en el mejor aliado internacional del proceso de independencia, permanece refugiado desde junio de 2012 en la Embajada de Ecuador en Londres.

Assange intenta burlar así la orden internacional de detención que pesa sobre él desde 2010: está buscado por la Justicia de Suecia, donde existen dos denuncias contra él por cargos de violación y acoso sexual. Desde entonces, Assange se ha convertido en un títere del Gobierno ruso de Vladimir Putin, que intenta utilizar el potencial de Wikileaks para desestabilizar a los gobiernos occidentales. Y ésta es una de las claves que explican que, durante los últimos meses, el hacker se haya dedicado a difundir bulos en las redes sociales para respaldar el proyecto de independencia de Cataluña.

Ahora, a la espera de que la Justicia cite a declarar a Carles Puigdemont como autor de un delito de rebelión, el ya destituido presidente de la Generalitat estaría barajando imitar el ejemplo de Julian Assange y buscar el refugio de un consulado extranjero.

Más allá de la fiesta desatada en las calles, las primeras horas tras la proclamación de la ficticia República catalana han resultado desalentadoras. Tanto los máximos responsables de la Unión Europea como los gobiernos occidentales han rechazado el golpe de Estado de Puigdemont y han dado su apoyo a Mariano Rajoy para restablecer el orden constitucional en Cataluña.

Cónsules independentistas

A falta de otros apoyos internacionales, los independentistas presumen del respaldo de algunos diputados de partidos minoritarios en Finlandia, Letonia y Estonia y aseguran de que estos países serán los primeros aliados de la supuesta República catalana. Pero en los tres casos, esta posibilidad ha sido desmentida por sus respectivos gobiernos.

Como ha informado OKDIARIO, hasta hace dos años los consulados de Letonia y Lituania en Barcelona han estado en manos de empresarios catalanes próximos al independentismo. Jordi Sumarroca Claverol fue cesado como cónsul general de Lituania en Barcelona, poco después de ser detenido en 2015 por financiar ilegalmente al PDeCAT en la trama del 3%. También en 2015 fue cesado como cónsul de Letonia en Barcelona Xavier Vinyals por colgar una estelada en el Consulado. Vinyals preside la Plataforma pro Seleccions Catalanes deportivas.

En cualquier caso, parece descartado que cualquier país integrado en la Unión Europea pueda ofrecer asilo a Carles Puigdemont: los acuerdos internacionales implicarían su inmediata entrega a España, siempre que el delito de rebelión tenga su equivalente en el Código Penal de la nación que le haya acogido.

El único Gobierno que durante las últimas semanas ha respaldado abiertamente los planes secesionistas de la Generalitat ha sido el de Nicolás Maduro. En cambio, el Gobierno ruso de Putin lo ha hecho de una forma mucho más soterrada, utilizando a Julian Assange para dar difusión internacional al proceso independentista.

Las ’embajadas’ del Barça

En Barcelona hay otros consulados que están en manos de empresarios catalanes. El cónsul de las Islas Seychelles es el ex presidente del Barça Joan Gaspart, quien ha instalado la legación diplomática en la sede del grupo de empresas que preside, que incluye la cadena hotelera Husa.

El consulado de Islandia en Barcelona está dirigido por la presidenta de Coca-Cola European Partners, Sol Daurella, casada con el ex vicepresidente del Barça y de la Banca Rothschild en España Carles Vilarrubí, a quien investiga la Audiencia Nacional por el pago de comisiones ilegales a Jordi Pujol Ferrusola.

Otros dos consulados extranjeros en Barcelona están en manos de ex políticos vincualdos el sector negocios de Convergencia. El cónsul de Albania es Josep Maria Calmet Iglesias, que fue vicepresidente de la Diputación de Barcelona y ha sido consejero delegado de la petrolera Petrocat. Por su parte, el actual cónsul de Singapur en la Ciudad Condal es Josep Manuel Basáñez, quien fue conseller de Economía de la Generalitat durante la presidencia de Jordi Pujol Soley.

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