Investigación

La célula del imán de Ripoll enviaba terroristas suicidas a Siria, Afganistán e Irak

Ripoll
Fachada de la mezquita Annour de Ripoll, (Foto: EFE)
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La célula de Vilanova i la Geltrú, de la que formaba parte el actual imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty, reclutaba a jóvenes yihadistas para enviarlos a combatir y a cometer atentados suicidas en Siria, Afganistán e Irak.

Los Mossos d’Esquadra sospechan ahora que Abdelbaki Es Satty ha sido quien ha adoctrinado a los jóvenes marroquíes residentes en Ripoll que cometieron el atentado de Las Ramblas de Barcelona y fueron abatidos por la policía pocas horas después en Cambrils.  Abdelbaki Es Satty ha dirigido la mezquita de Ripoll durante los ultimos años pero lleva varias semanas desaparecido.

Al menos entre los años 2003 y 2005, el imán residió en un piso de la calle Lepanto de Vilanova i la Geltrú desde el que operaba una célula salafista del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), vinculado a Al Qaeda. Se trata del mismo grupo que organizó los atentados de Casablanca (Marruecos) en mayo de 2003 y que ha sido vinculado por el juez Del Olmo a los atentados del 11-M en Madrid.

El jefe de la célula de Vilanova i la Geltrú era Mohamed Mrabet Fahsi. Según la investigación policial, Mrabet reclutaba en la mezquita de esta población a jóvenes musulmanes desarraigados, que luego recibían adoctrinamiento en el piso de la calle Lepanto en el que vivía el actual imán de Ripoll.

Ayuda para fabricar bombas caseras

Como presidente de una asociación musulmana de la ciudad, Mohamed Mrabet Fahsi se dedicaba también a recaudar fondos en la mezquita Al Furkan. Tras ser detenido en enero de 2006, reconoció que había recaudado 120.000 euros entre los fieles, pero aseguró que este dinero estaba destinado a la compra de unos terrenos para construir una mezquita más grande.

Sin embargo, la Guardia Civil pudo acreditar que una parte del dinero que recaudaba era entregado a terroristas yihadistas que abandonaban España. La Audiencia Nacional también consideró probado que Mohamed Mrabet Fahsi se entrevistó en Vilanova con un ciudadano argelino llegado desde Bélgica, de nombre Amine, que se ofreció para ayudar a su grupo a fabricar explosivos y comprar armas.

En la llamada operación Chacal dirigida por la Audiencia Nacional en enero de 2006, los jueces Fernando Grande-Marlaska y Fernando Andreu ordenaron detener a ocho miembros de la célula de Vilanova i la Geltrú.

Cuando la Guardia Civil registró el piso de la calle Lepanto en el que vivía el actual imán de Ripoll, encontró documentos de adoctrinamiento religioso radical y un “Manual de instrucciones para la seguridad” que incluía técnicas militares y medidas para burlar la vigilancia de la Policía.

Un camión cisterna con explosivos

También se halló en la misma vivienda una nota con instrucciones para contactar con una red yihadista en Damasco (Siria), que presuntamente era utilizada por los terroristas que esta célula enviaba a combatir a Irak y Afganistán.

Como ha informado OKDIARIO, en el mismo piso de la calle Lepanto vivía, junto al actual imán de Ripoll, el argelino Belgacem Bellil, quien se inmoló el 12 de noviembre de 2003 en un atentado suicida en Irak: estrelló un camión cisterna con 3.500 kilos de explosivos contra la base italiana de Nasiriya (Irak). En el ataque murieron 19 italianos y nueve iraquíes.

Una técnica muy similar a la que, según la investigación de los Mossos d’Esquadra, planeaban emplear ahora los jóvenes marroquíes de la célula de Ripoll: habían almacenado más de un centenar de bombonas de gas en un chalé de Alcanar (Tarragona), que proyectaban cargar en dos furgonetas para estrellarlas en un lugar de gran concurrencia de público de Barcelona.

En la misma operación policial ordenada en enero de 2006 por los jueces Andreu y Grande-Marlaska fue detenido otro miembro de la célula de Vilanova i la Geltrú, Mohamed Anouar Zaoudi, quien según la investigación de la policía se disponía a viajar a Irak para cometer atentados. Zaoudi vivía en el mismo piso de la calle Lepanto junto al actual imán de Ripoll.

Los terroristas del 11-M

Otro miembro de la célula de Vilanova, Saffet Karakov, había intentado viajar a Afganistán para combatir y tenía en su poder varios vídeos de atentados suicidas. Su teléfono aparecía en la agenda de uno de los procesados por los atentados de Casablanca.

El grupo de Vilanova, que operaba desde el piso en el que residía el actual imán de Ripoll, estaba en contacto permanente con otra célula de Santa Coloma de Gramanet, que fue utilizada por varios terroristas implicados en el atentado del 11-M para huir de España.

Por estos hechos, el jefe de la célula de Vilanova, Mohamed Mrabet Fashi (en aquel momento compañero de piso del actual imán de Ripoll), fue condenado en la Audiencia Nacional a siete años de cárcel, como autor de un delito de integración en organización terrorista.

Según la sentencia, utilizó su posición como presidente de la Asociación de la mezquita Al Furkan para “prestar ayuda y financiación a redes yihadistas, reclutar terroristas suicidas y auxiliar a activistas huidos”. Tras cumplir condena, hoy es el imán de la misma mezquita Al Forkan de Vilanova i la Geltrú (Barcelona).

En la cárcel por tráfico de hachís

Lo sucedido en aquel piso de la calle Lepanto debería haber provocado que su compañero de piso, Abdelbaki Es Satty, permaneciera bajo una estricta vigilancia. Pese a ello, Es Satty ha operado durante los dos últimos años como imán de Ripoll, una pequeña población de Gerona con poco más de 10.000 habitantes pero que cuenta con una importante colonia musulmana.

Los Mossos d’Esquadra sospechan ahora que Es Satty fue el encargado de adoctrinar y radicalizar a los jóvenes marroquíes de Ripoll que organizaron el atentado de Las Ramblas y finalmente fueron abatidos en Cambrils. Este sábado por la mañana, los Mossos han tomado muestras de ADN en la vivienda del imán, para comprobar si pudo ser la segunda persona que falleció en la explosión registrada el miércoles por la noche en el chalé de Alcanar (Tarragona).

La agencia Europa Press ha informado esta tarde de que Abdelbaki Es Satty cumplió cuatro años de cárcel en la prisión de Castellón por tráfico de hachís. Abandonó la prisión en 2014 y, poco después, asumió el puesto de imán de Ripoll.

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