Investigación

HSBC desvió 1.000 millones de dólares a bancos vinculados al yihadismo

Foto: Getty

La denuncia de Hervé Falciani sobre el blanqueo de capitales en HSBC tuvo una importante consecuencia: destapó que durante décadas vendió físicamente más de mil millones de dólares a un banco saudí que ha financiado el yihadismo, según informes de los servicios secretos norteamericanos.

El banco vinculado al yihadismo por múltiples indicios es Al Rajhi Bank. Es el mayor banco privado saudí. “Algunos de sus propietarios tienen vínculos con asociaciones relacionadas con la financiación del terrorismo, incluido el hecho de que uno de los fundadores fue uno de los primeros benefactores de Al Qaeda”, rezan dichos informes.

La CIA ha sido tajante: “Los miembros de la familia Al Rajhi han apoyado a organizaciones extremistas islámicas y probablemente saben que los terroristas usan su banco”.

Los datos son los siguientes: “Algunos miembros de la familia son unos de los mayores donantes de asociaciones caritativas de Al Qaeda sospechosas de financiar el terrorismo y con base en Estados Unidos”.

La prueba máxima de esa vinculación se produjo cuando se halló una lista secreta de benefactores de Al Qaeda. Osama Bin Laden llamaba a sus donantes secretos la cadena de oro. Uno de ellos se llamaba Abdul Aziz Al Rajhi, uno de los fundadores de Al Rajhi Bank.

Por otro lado, asociaciones benéficas instaladas en Estados Unidos como SAAR y vinculadas a esta familia saudí han enviado directamente fondos a grupos terroristas como Hezbolá. Al Rajhi Bank también ha desviado dinero para terroristas islamistas de Indonesia. Los servicios de inteligencia han detectado un enésimo brazo de financiación del terrorismo: una entidad benéfica denominada Al-Haramain Islamic Foundation, que tiene “nexos en Bosnia y Somalia claramente vinculados al terrorismo y es uno de los principales soportes de Al Qaeda”.

Al Rajhi Bank tiene el dudoso honor de haber sido usado para los movimientos de dinero de varios de los terroristas del 11S. Sin embargo, pese a tanta evidencia, este banco saudí nunca ha sido sancionado o implicado ante la justicia por haber financiado el terrorismo. Por mucho menos, BPA fue cerrado por presión de Estados Unidos. HSBC ha simulado cortar lazos con este banco saudí, pero luego los ha reanudado.

Una de las mayores paradojas es que HSBC vendió mil millones de dólares a Al Rajhi, que sólo le revendió ocho millones entre 2006 y 2010.

Pero Al Rajhi no es el único banco del yihadismo con relaciones con el HSBC. Dos piezas claves son Islami Bank Bangladesh y Social Islami Bank, situados en Bangladesh. Ambos están considerados financiadores de grupos terroristas locales como International Islamic Relief Organization (IIRO).

Esta entidad está vinculada a los mayores atentados de Al Qaeda (incluido el 11S) y, al mismo tiempo, usa Al Rajhi Bank como vía de captación de donaciones.

IIRO fue fundada por Al Qaeda y tuvo como dirigente a un cuñado de Osama Bin Laden. Esta entidad tan singular ha sido cliente especial de dichos bancos y, por ende, de HSBC. Pero acaso sea más que cliente: un informe apunta que IIRO y otra organización terrorista son accionistas del Social Islami Bank.

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