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Trump promulga las nuevas sanciones contra Rusia pero asegura que tienen “serios defectos”

Donald Trump
Donald Trump en una reciente imagen (Foto: AFP).
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha promulgado este martes la ley que contempla nuevas sanciones contra Rusia, Irán y Corea del Norte, pero ha denunciado que el texto remitido por el Congreso incluye “serios defectos” como la reducción de la capacidad de maniobra del Gobierno federal.

La ley fue aprobada por el Congreso norteamericano la semana pasada y evidencia un nuevo pulso con Trump, que ve “problemas” en un texto que suscribe, sin embargo, en aras de la “unidad nacional”. A pesar de las negociaciones entre los dos poderes y de que el texto aprobado es “mejor” a la versión inicial, Trump sigue viendo “serios defectos”.

“Se inmiscuye en la autoridad de los órganos ejecutivos para negociar”, ha denunciado el presidente, en un comunicado en el que ha dicho ser capaz de llegar a “mejores acuerdos” a nivel internacional de los que puede lograr el Congreso. “Levanté una gran empresa valorada en miles de millones de dólares. Es uno de los principales motivos por los que fui elegido”, ha alegado.

La ley supedita al Congreso cualquier revisión de las actuales restricciones y Trump ha recordado en su nota que “los Padres de la Constitución dejaron la política exterior en manos del presidente”. El nuevo texto, ha añadido, “demostrará lo inteligente de esa decisión”, habida cuenta de que el Congreso “no ha sido capaz de negociar ni siquiera una reforma sanitaria después de siete años de conversaciones”.

“Retrasar las sanciones que afecten a empresas”

Uno de los aspectos que Trump considera ‘salvados’ es el mantenimiento de la capacidad de las agencias gubernamentales para al menos “retrasar” las sanciones que puedan afectar negativamente a empresas estadounidenses y países aliados. En este sentido, el presidente ha subrayado que “los aliados europeos” han colaborado en estos últimos años en la aplicación de los castigos impulsados desde Estados Unidos.

La nueva normativa prohíbe a individuos y empresas de Estados Unidos el suministro de maquinaria y servicios para nuevos proyectos de exploración y producción en aguas profundas, en la plataforma marítima del Ártico o proyectos de esquisto con participación de un 33 por ciento o más de empresas rusas sujetas a sanciones.

También permite al presidente estadounidense restringir las inversiones, ventas, alquileres o entregas de servicios y bienes para la construcción de gasoductos y oleoductos destinados a la exportación en proyectos con un valor de mercado de al menos un millón de dólares, o que cubran un período de 12 meses y tengan un valor agregado de más de 5 millones de dólares.

La ley norteamericana ha suscitado suspicacias en países europeos con intereses empresariales vinculados a Rusia, ya que no descarta sanciones contra las compañías que colaboren en proyectos energéticos como el Nord Stream 2, que prevé la instalación de tuberías de gas hasta Alemania con capacidad para transportar 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año.

Contradicciones

El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, ha dicho que ni él y ni el presidente creen que las nuevas sanciones son “de ayuda” para reconstruir los vínculos bilaterales con Rusia. Sin embargo, la Casa Blanca ya había aclarado que Trump tenía plena intención de promulgar.

El presidente ha señalado que “la voluntad del pueblo estadounidense” es que “Rusia dé pasos para mejorar las relaciones con Estados Unidos”, en aras de un acercamiento que el propio mandatario también acordó promover antes de llegar a la Casa Blanca. “Esperamos que haya cooperación entre nuestros dos países en grandes asuntos globales para que estas sanciones ya no sean necesarias”, ha agregado.

No obstante, en su nota, Trump sí ha deslizado críticas contra el Gobierno ruso y ha subrayado que Estados Unidos “no tolerará ninguna interferencia en el proceso democrático”. Asimismo, ha recriminado a Moscú su papel en la “subversión” y la “desestabilización”, sin aludir directamente a casos como los de Ucrania o Siria, utilizados por el Congreso como argumento para la aprobación de la ley.

El Gobierno ruso ha criticado esta nueva ronda de castigos y ha respondido ordenando un recorte en la presencia diplomática de Estados Unidos, así como restringiendo el acceso a varias instalaciones. Moscú ya había avisado de que estudiaría nuevas medidas si Trump daba el paso definitivo que finalmente ha llegado este martes.

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