Historia

Relaciones en la corte: Los mandatarios más promiscuos de la historia

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Felipe V de España

El sexo siempre ha estado muy presente dentro de la historia. Son muy conocidas las anécdotas palaciegas entre muchos monarcas del Viejo Continente, y más de uno dejó un legado innumerable de historias de alcoba que se recogieron por los propios cronistas del reino.

La historia está llena de monarcas y emperadores, que han sentido un apetito sexual desmesurado y que hoy día serían calificados como adictos. Pero antiguamente, el rey tenía el poder y había muy pocas cosas que a las que un monarca no tuviera acceso y mucho menos, controlar sus instintos de apetito sexual.

Felipe V de España

Conocido como El Animoso, Felipe V fue el primer monarca Borbón de la historia de España. Desde pequeño ya fue criado como un dependiente y metido en las faldas de sus padres que se lo daban todo. Fingía su muerte, deliraba de vez en cuando y, sobre todo, mostraba una fascinación por el sexo desde bien pequeño. Se hizo adicto a la práctica del onanismo, además de conocer un sin fin de posturas y técnicas que sorprendían a su propia corte.

La lujuria del rey era desbordante, y los propios miembros de palacio temían al rey por sus aficiones sexuales. Se mantuvo 46 años como rey, donde disfrutó de auténticas orgías de sexo.

Alfonso XIII de España

Otro de los monarcasa españoles que más disfrutó de su afición por el sexo fue Alfonso XIII. El rey, gracias a su posición, pudo mantener sexo con quien quiso y cuando quiso, y eran célebres sus continuos episodios sexuales en palacio.

De hecho, Alfonso XIII fue uno de los más activos personajes famosos de España que hizo mucho por el cine porno. La propia Filmoteca de Valencia conserva tres cintas de cine X encargadas por el rey.

El Rey Salomón

Dejando de un lado las historias de sexo entre la monarquía española, otros como Salomón, el monarca del reino unido de Israel, también era un aficionado al sexo. Según las crónicas antiguas, el rey fue un gran amante y tuvo unas 700 esposas y 300 amantes reconocidas.

Les dedicaba muy poco tiempo a estas mujeres, ya que su reinado a lo largo de 40 años, solo le doy dos semanas por mujer. Fue uno de los monarcas más adictos de los que se tienen escritos de la edad antigua.

Calígula y el sexo en Roma

Uno de los emperadores romanos más recordados, más por sus profundas adicciones al sexo que por lo que hizo por Roma, fue Calígula. Hedonista reconocido, se casó con cuatro mujeres y llegó a acostarse con sus hermanas. Según cuentan las crónicas, el emperador romano llegaba a seducir a las esposas de los senadores en sus propias narices, y claro, ¿quién era capaz de replicar el emperador?.

Fue de los primeros monarcas al que se le reconoció el incesto por parte de los cronistas, que lo bautizaron como uno de los peores emperadores de Roma.

El perverso Tiberio

El Emperador Tiberio fue conocido por sus perversiones sexuales llenas de adicciones de todo tipo. Según el Suetonio, Tiberio tenía una villa en Capri que él mismo mandó construir para albergar mujeres y cumplir sus más profundos deseos sexuales.

Además de ser adicto al sexo, también hablan de este emperador que le gustaba mirar y ser observado. Obligaba a sus súbditos con los que compartía alcoba a copular de tres en tres en fila, mientras él miraba lascivo la escena.

Además, adiestró a pequeños niños para que jugasen con sus piernas bajo el agua mientras él los observaba.  Los llamaba «pececillos» y se convirtió en una práctica habitual del emperador.

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