Lejos de quedarse parado el MMO de Blizzard presenta contenido nuevo. Esta es la novena expansión de World of Warcraft (y viene con furros draconianos).

Muchos llevan enterrando al MMORPG de Blizzard desde hace años. Pero lo cierto es que, aunque sí que ha bajado en cantidad de jugadores, el título se resiste a no continuar sus aventuras. Es por eso que hoy la compañía ha presentado la novena expansión de World of Warcraft.

A falta de Blizzcon de este año, Blizzard ya avisó que hoy tendríamos novedades de uno de los títulos más longevos que tenemos en curso. El título de esta nueva expansión es Dragonflight y, como podréis imaginar, habla de dragones y esas cosas.

El principal aliciente que nos trae es la llegada de una raza-clase: el evocador Dracthyr. Se trata de una combinación de clase y raza que nos permitirá tirar para el lado DPS o sanador en función queramos. Es la primera vez que se hace esto, así que habrá que ver cómo termina de funcionar…

Dragoncitos al vuelo

Los Dracthyr son dragones. Punto. Pero los hemos llamado furros porque, aunque tengan escamas, tienen la capacidad de adoptar forma humanoide, además de la de lagarto con alas imponente que ya conocemos.  Esta raza es, además, una clase: el evocador. Por lo tanto, irán siempre ligados el uno al otro.

La expansión nos ofrecerá dos ramas. La del DPS (devastación) o la de healer (preservación). Además, tienen unos power-up bastante cucos que nos permiten potenciarnos en momentos determinados.

Tendrán una zona de inicio nueva que nos contará toda su historia y, suponemos, el porqué de que no hayan aparecido hasta ahora.

Pero además de la raza, también han añadido un nuevo hobbie relacionado con los dragones. Casi es un crossover con Cómo entrenar a tu dragón porque el trabajo es el «jinete de dragones«. Con él podremos aprender a montar dragones (obvio, ¿no?) y hacer piruetas con él.

Podremos obtener hasta cuatro de estas criaturas y personalizarlas como si de un buggie se tratase. Además, conforme subamos de nivel conseguiremos desbloquear retos y más opciones variadas para maquillarlos.

Todo esto que os contamos se desarrollará, principalmente, en la Isla Dragón. Es la zona en la que iniciaremos las aventuras como Dracthyr.

Este era el continente en el que vivían los dragones en Azeroth. Sin embargo, por una supuesta enfermedad de la tierra, tuvieron que dejar que esta descansase. Por ello fue ocultada, incluso para sus propios habitantes.

Tras el cataclismo, los mecanismos de la isla se reactivaron y los encargados de traer de vuelta a los dragones encendieron el faro. Aquí es donde empieza nuestra aventura.

Todo esto vendrá con nuevas mazmorras y retos y, al parecer, un rediseño de la interfaz del juego. Ahora será más personalizable y más adaptable.

Una fría acogida

Todo esto que os comentamos, y lo que está por llegar y que se irá desvelando próximamente, no ha aterrizado con demasiado buen pie.

Al asunto, ya de por sí delicado, de los problemas internos de Blizzard (por llamarlos de alguna manera) y al éxodo de jugadores a otros MMO o títulos, se le ha unido la ausencia de un gran evento como es la Blizzcon. Este, normalmente, ayudaba a subir todo el hype y la ilusión de los jugadores, pero esta vez nos hemos quedado en un evento mucho más discreto y poco sonado.

Para más inri, la cinemática no ha terminado de gustar a los jugadores. Y bueno, siendo sinceros, ha sido de las más sencillas y sosas que nos ha mostrado la compañía en todo su largo periplo por las tierras de Azeroth.

¿Será suficiente para recuperar la ilusión de los jugadores? Solo el tiempo lo dirá.

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Friki de GuiltyBit. Coordinador, redactor, director del podcast y fan incondicional de Sonic, todo al mismo nivel. ¡Ah! Y maestro absoluto del látigo, por supuesto.

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