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¿Qué es el Libro blanco de Bitcoin?

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Blockchain, la tecnología de la que todo el mundo habla
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El documento no es muy extenso, solamente tiene nueve páginas

El 31 de octubre del 2008, ahora acaba de hacer diez años, el fundador de Bitcoin, Satoshi Nakamoto, lanzó el llamado “Libro blanco” de Bitcoin. El documento tenía como finalidad asentar las bases del sistema de esta criptomoneda y los principios respecto los cuales se iba a regir. En aquel momento, Bitcoin aún no estaba en el mercado y hacía pocos días (el 15 de septiembre) que el banco de inversión Lehman Brothers había entrado en quiebra. Era, por lo tanto, una clara declaración de intenciones sobre la necesidad de configurar un nuevo sistema descentralizado que evitara una caída como la que se había vivido entonces.

¿Qué destaca del Libro blanco de Bitcoin?

El documento no es muy extenso, solamente tiene nueve páginas. Los aspectos más importantes que trata son los siguientes:
Necesidad de una red usuario a usuario: insiste en las ventajas que supondría poder realizar pagos sin necesidad de la intermediación de una entidad financiera. Critica el coste que implica cada transacción y que ello evita, por ejemplo, que se realicen pequeñas transacciones consecuencia de esta mediación. Para ello, propone un sistema de pagos electrónicos basado en pruebas criptográficas para evitar el que llama “problema de doble gasto”.

Define el concepto de moneda digital: entiende que es una cadena de firmas digitales a partir de la verificación de varios miembros. Para ello, las transacciones deben de ser anunciadas de forma pública. Para ello, propone la creación de un servidor de marcas de tiempo.
Implementación de una prueba de trabajo: busca un sistema “democrático” en el cual cada CPU representa un voto. Se obtiene representación a partir de las cadenas de bloque. Una vez conocida la más larga (la más aceptada), los nodos empiezan un trabajo de extensión.

Definición de incentivos: para animar a la creación de criptomonedas, habla de incentivar a los creadores mediante unidades de moneda. Habla de los principales costes de creación de una criptomoneda: tiempo de CPU y electricidad.

Necesidad de espacio en el disco duro: una vez se ha realizado una transacción, se entierra en distintos bloques y se deja espacio para las nuevas.

Verificación de los pagos: afirma que es posible si los usuarios que controlan los nodos son “honestos”, pero avisa del peligro que el dominio esté en manos de “atacantes”.

Privacidad: habla de mantener las claves públicas anónimas.

Inexistencia de la palabra blockchain: el sistema que ha permitido el desarrollo de las criptomonedas, curiosamente, no sale nombrado como tal en ningún momento.

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