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Cómo actuar en cada fase del ciclo de vida de un producto

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En otro artículo hablamos de las distintas fases del ciclo de vida de un producto y sus principales características. Cada fase implica una situación muy distinta para el producto. Por lo tanto, las acciones a realizar por parte de la empresa al respecto también lo tendrán que ser.

Introducción
En esta fase, el producto desconocido es puesto a disposición del público objetivo en el mercado. Entonces, se recomienda lo siguiente:
Dar a conocer los elementos diferenciadores: para poder hacerse un lugar entre las compañías ya existentes, la empresa debe de destacar, en sus acciones de marketing y de publicidad, qué puntos de su producto suponen un valor añadido respecto las ya presentes.

Fijar correctamente el público objetivo: antes de todo lanzamiento, las empresas realizan un estudio de mercado en el cual determinan a qué público dirigirse, dónde se encuentra ubicado y cuáles son sus preferencias.
Evitar ofertas excesivas: las promociones de lanzamiento solamente son efectivas si se deja muy claro que se trata de unas condiciones muy excepcionales que no perdurarán en el tiempo. Suponen, además, una pérdida de margen para la empresa, que no puede sostener durante mucho tiempo.

Formar adecuadamente al equipo comercial: los comerciales son las personas encargadas de ofrecer el producto a los clientes y son la imagen de la empresa. Por lo tanto, deben de conocer los valores de la compañía y realizar una atención de acuerdo con los estándares de calidad fijados.

Crecimiento

El ciclo de vida de un producto pasa por su mejor fase cuando está en crecimiento. Una vez reconocido por el público, incrementa las ventas y se consigue, así, una mayor cuota de mercado. Entonces, las acciones a desarrollar son:

Ampliar la gama de productos: una vez la empresa es conocida y reconocida en el mercado, es el momento ideal para probar la venta cruzada. Es decir, ofrecer otros productos que pueden encajar dentro de las necesidades de los actuales clientes.

Buscar mejoras en términos de productividad: a medida que se trabaja con un producto, se tiene mayor conocimiento sobre sus fases de elaboración y todos los aspectos que lo rodean. Es posible, por lo tanto, realizar mejoras en el proceso productivo o en cualquier otro aspecto de la atención.

Madurez

En este momento, el ciclo de vida de un producto ha llegado al máximo de su capacidad en términos de ventas, que se estabilizan o van un poco a la baja. Para seguir funcionando, es importante seguir los siguientes puntos:
Incentivar la fidelización: dado que no es posible conseguir clientes nuevos, hay que mantener los que ya consumen el producto.
Buscar nuevos mercados: a veces, un producto puede ser muy útil o satisfacer a un público distinto al esperado.

Declive

En el declive las ventas caen hasta el punto de provocar que el producto no sea rentable. En este caso, las opciones son las siguientes:
Sacar el producto del mercado: si un producto no es rentable y conlleva soportar más costes que ingresos genera, es preferible dejar de producirlo.
Mantener el producto por ser complementario de otro: a veces, un producto por sí mismo no es rentable pero no se puede dejar de producir porque forma parte o va junto con otro que sí que lo es.

Relanzar el producto: con la finalidad de lavarle la imagen, cambiar algún aspecto del producto o de su imagen para que sea atractivo para el público otra vez.

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