Vara deja fuera de la feria agrícola a los campesinos para disfrutar del catering sin protestas

El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha encontrado la forma de pasearse por la gran feria agrícola extremeña sin escuchar las protestas de los agricultores y ganaderos: dejarlos fuera.

Dicho y hecho. Guillermo Fernández Vara pudo este miércoles disfrutar del catering de Agroexpo con tranquilidad -tal y como muestran los vídeos que hoy muestra OKDIARIO- porque no se permitió el paso a los agricultores y ganaderos extremeños que acudieron a Don Benito con la intención de trasladar su malestar al ministro de agricultura Luis Planas y al propio presidente.

Las protestas narraban la situación crítica que atraviesan miles de familias por la caída de precios del sector primario, que amenaza su sostenibilidad, un problema al que los socialistas se han referido en infinidad de actos de campaña pero que este miércoles prefirieron dejar por detrás del jamón y el vino de la feria.

El búnker de Fernández Vara

Los profesionales del campo, que habían informado de su intención de mostrar el malestar de los agricultores en la inauguración de la XXXI edición de Agroexpo, se encontraron con unas puertas cerradas. Vara contó con la colaboración de la delegada del Gobierno para convertir las instalaciones del instituto ferial FEVAL en un búnker por unas horas, para evitar el contacto directo con los profesionales críticos.

Organizaciones agrarias extremeñas habían preparado una tractorada para recibir al ministro de Agricultura, Luis Planas. Pero esta acción fue prohibida por la delegada Yolanda García Seco, por lo que los agricultores fueron obligados a dejar sus tractores a unos 500 metros de las puertas de la institución FEVAL y a desplazarse a pie hasta las puertas. Una vez allí, se encontraron las puertas cerradas, como queda acreditado en los vídeos que hoy muestra este diario.

El presidente del PP, José Antonio Monago, de hecho, rechazó asistir a la inauguración de AGROEXPO debido a la falta de respeto del Gobierno regional hacia los profesionales que trabajan el campo extremeño. Para el PP, “nuestros agricultores merecen que Vara y Planas den la cara, y no un portazo semejante. Se les está negando el pan y la sal, conculcando sus derechos a la hora de protestar por algo que consideran de justicia: precios dignos, menos impuestos y más apoyo del Gobierno regional y nacional”.

José Antonio Monago rechazó asistir a la inauguración por la falta de respeto del Gobierno a los profesionales del campo

Agroexpo es la gran Feria Internacional dedicada a la agricultura que se celebra anualmente en Don Benito (Badajoz) con un amplio programa de jornadas técnicas y un marcado carácter internacional, con más de 200 expositores para esta edición, se esperan miles de visitantes (el año pasado fueron aproximadamente 70.000) de varios puntos del país y de diversas nacionalidades.

Amordazar las críticas de los agricultores

Se trata de la segunda vez en un mes que los socialistas utilizan el poder en el gobierno regional y en el de la nación para amordazar las críticas de los agricultores y ganaderos a su gestión. El pasado día 19 de diciembre, desde la Delegación se intentó prohibir a toda costa que los agricultores que exigían precios justos pudieran acceder al centro de Mérida con su tractores. García Seco cambió en el último momento y sin explicación el recorrido de una protesta que había autorizado con antelación, provocando el despiste de los asistentes. Más de doscientos agricultores se quedaron a las afueras de Mérida sin saber si podrían llegar a la Presidencia de la Junta. Y todo ello, mientras son los socialistas los que no dejan de recordar el derecho de huelga. Eso sí, cuando afecta a otras administraciones.

Hay que recordar, además, que Fernández Vara no sólo ha suprimido la Consejería de Agricultura, un departamento histórico en la comunidad autónoma, por su peso en la estructura socioeconómica de la región, sino que ha relegado la gestión del campo a un tercer plano. No en vano, las últimas elecciones al campo en Extremadura fueron un jarro de agua fría para Vara, ya que sus sindicatos afines perdieron el poder.

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