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Temor en el PSOE a que la sentencia de los ERE dinamite el pacto socialcomunista con Podemos

Fuentes del PSOE no descartan que la ejecutiva federal obligue a Susana Díaz a abandonar el liderazgo de la federación andaluza para eximir a Sánchez de cualquier responsabilidad.

Temor en el PSOE a que la sentencia de los ERE dinamite el pacto socialcomunista con Podemos
Susana Díaz y Pedro Sánchez en una imagen de archivo

A pocas horas para conocer oficialmente la sentencia de los ERE, el mayor caso de corrupción política en nuestro país, el temor a las consecuencias que pueda tener el fallo crece en Ferraz. Justo una semana después de firmar el pacto para la conformación de un gobierno socialcomunista con Unidas Podemos y en plena negociación con el resto de grupos parlamentarios, para recabar su apoyo, una sentencia dura "puede ser letal", apuntan fuentes socialistas.

Y es que Pedro Sánchez llegó a la Presidencia del Gobierno tras una moción de censura por la corrupción del PP. Por eso, recelan algunos dirigentes, eso se puede convertir en un efecto boomerang. No se arrepienten de aquella moción "para limpiar nuestras instituciones y dignificarlas". Sánchez, por eso, ha abanderado siempre un discurso tajante contra la corrupción, lo que le colocará en una tesitura difícil de justificar, girar la espalda ante una sentencia que afecta a la federación más importante del PSOE.

El secretario general socialista "no va a dimitir". En eso coinciden todas las fuentes consultadas por este periódico. Esa palabra, dimisión, está borrada del imaginario de Sánchez desde el octubre negro de 2016, cuando Susana Díaz acabó con él, aunque luego la derrotó en las urnas. Ahora Díaz, apuntan algunas fuentes, podría ser el escudo del presidente en funciones para salvarse.

Aunque la relación entre la ejecutiva federal y la andaluza ha mejorado mucho en los últimos meses, Sánchez no olvida. Cabe recordar que tras las elecciones andaluzas, José Luis Ábalos llegó a amenazar con el cese de la presidenta del PSOE-A, aunque al final acordaron una tregua y se dieron tiempo. Ahora, según esas mismas fuentes, "si hay que forzarla a dimitir para limpiar la imagen, se hará". Otra cosa es que la baronesa dé su brazo a torcer, pese a la relación que ha mantenido con dos de los principales acusados, los ex presidentes andaluces José Antonio Griñán y Manuel Chaves.

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