Elecciones Generales 2019

Podemos exigirá al PSOE un castigo fiscal a la banca disparando su Impuesto de Sociedades tras el 28-A

Podemos prepara sus exigencias al PSOE de cara a posibles pactos de Gobierno. La formación de Pablo Iglesias quiere castigar a las entidades bancarias con un Impuesto de Sociedades más alto que el que se exija al resto de empresas.

Podemos ya prepara sus exigencias al PSOE de cara a un posible pacto de Gobierno tras las elecciones generales del 28-A. Una de sus batallas es un fuerte castigo fiscal a los bancos para hacer que su Impuesto de Sociedades esté totalmente penalizado y castigado con 10 puntos fiscales más que los del resto de empresas.

Se trata de una de las medidas que el partido de Pablo Iglesias ha recogido en su programa electoral. La exigencia, tal y como contempla dicho documento, pasa por “establecer un impuesto a la banca que aumente 10 puntos el tipo impositivo de las entidades financieras en el Impuesto sobre Sociedades”. Según la formación morada, y así lo manifiesta, “del mismo modo que el rescate fue una operación específica destinada al sector bancario y no se extendió a trabajadoras y trabajadores autónomos, familias, pymes ni otros sectores económicos, tiene todo el sentido establecer un impuesto específico para recuperar, también a través de otras reformas, los 60.000 millones del rescate bancario”.

De esta manera, Podemos oculta de manera intencionada que ese rescate no fue a los bancos privados. Y lo oculta porque las verdaderas beneficiadas de aquel rescate fueron las cajas de ahorros, lugares donde se encontraban como responsables de su gestión en infinidad de ocasiones –por ejemplo en Caja Madrid– el partido de Alberto Garzón, IU, ahora socio y miembro de Podemos. Pero, además, y al margen de esa explicación, también hay que recordar que ya en la negociación de los últimos Presupuestos Generales del Estado fallidos que PSOE y Podemos pactaron había ya un castigo parecido a los bancos, aunque, evidentemente, de menor cuantía.

La izquierda pactó regular un Impuesto Mínimo de Sociedades –como al resto de empresas–, pero elevado en tres puntos con respecto a los negocios no financieros. Así el PSOE de Pedro Sánchez, en alianza con Iglesias, pretendió usar su corta legislatura para imponer un tipo mínimo del Impuesto de Sociedades del 15% para el común de las empresas, pero no para los bancos, para los que querían un impuesto mínimo del 18%.

De este modo, el acuerdo regulaba la subida del Impuesto de Sociedades para la gran mayoría de las compañías ubicadas en España pero, además, de forma especial para las sociedades de dos sectores: entidades de crédito y compañías centradas en la explotación de los hidrocarburos. Ambos colectivos, donde se encuentran los bancos y grandes energéticas, tendrían que asumir un castigo fiscal de tres puntos adicionales con respecto al resto de operadores económicos. El Gobierno aparcaba el impuesto a la banca, pero aumentaba el de Sociedades y las entidades de crédito recibían un castigo extra.

También pretendían aquellas cuentas estatales regular la subida del Impuesto de Sociedades con la siguiente redacción: “Creación del tipo mínimo del 15%. Se exigirá una tributación mínima (cuota líquida mínima) de un 15% sobre la base imponible positiva del Impuesto de Sociedades. El objetivo es que la tributación efectiva no se vea afectada de una forma excesiva por el uso de deducciones y bonificaciones que reducen la cuota a pagar del impuesto, especialmente en el caso de grandes empresas”.

Aquellos Presupuestos no llegaron a salir, pero Podemos y el PSOE siguen en su línea. Y, los morados, en concreto, ya no se contentan con tres puntos de impuesto mínimo: quieren un severo castigo de diez puntos en el tramo general y lo quieren justo a puertas de una nueva crisis.

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