Elecciones Colombia 2018

Ruiz-Huerta viajó a Colombia como observadora a propuesta de las FARC

Lorena Ruiz-Huerta
Lorena Ruiz-Huerta. (Foto: EFE)
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Lorena Ruiz-Huerta protagonizó el pasado fin de semana un incidente que cerca estuvo de tornar en problema diplomático entre España y Colombia. La transgresión legal de la portavoz de Podemos al apoyar a un candidato electoral al inicio de un viaje a Bogotá para actuar como observadora de los comicios presidenciales, y sus dos mentiras a las autoridades sobre el motivo de su llegada a territorio colombiano y su lugar de alojamiento han quedado en segundo plano dado que ambos países se encuentran en pleno proceso de cambio de Gobierno.

Pero un detalle clave de todo este embrollo aún no ha sido contado: fueron las FARC las que invitaron a Ruiz-Huerta a participar como observadora internacional de la segunda vuelta presidencial. Todos los partidos registrados tienen derecho a proponer sus observadores internacionales, y en esta ocasión el Estado colombiano presumía —en la web oficial de la Registraduría Nacional— de que éstos serían “los más observados de la historia”, con “360 miembros de la misión internacional”.

Elecciones Colombia 2018
Comunicado de Prensa de la Registraduría Nacional de Colombia sobre las garantías de las presidenciales de 2018.

La formación bautizada como Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) es la heredera política del grupo narcoterrorista de las mismas siglas que durante más de 50 años ha sometido a los colombianos a atentados, narcotráfico a escala industrial, extorsiones, reclutamiento y violación de menores —entre un sinnúmero de otros crímenes—. Según fuentes oficiales consultadas por OKDIARIO, fue precisamente el partido de las FARC el que puso el nombre de Lorena Ruiz-Huerta sobre la mesa.

Organización Electoral es un ente que se forma con participación de la Comisión Nacional Electoral y la Registraduría Nacional de Colombia de manera temporal para el ordenamiento y regulación de convocatorias a las urnas en el país latinoamericano. Es un organismo estatal pero independiente del Gobierno del presidente saliente, Juan Manuel Santos.

Y es Organización Electoral la que cursa las invitaciones a los observadores internacionales propuestos por los actores electorales. En el caso de Ruiz-Huerta, una dirigente de segundo nivel en Podemos y absolutamente desconocida en Colombia —al menos hasta el fin de semana pasado—, su nombre fue propuesto a través de los contactos entre la dirección de las FARC y la del partido de Pablo Iglesias.

La portavoz del partido morado en la Asamblea Madrileña desafió su condición de enviada neutral para acompañar el normal desarrollo de la cita con las urnas ya montada en el avión hacia Bogotá. Las 10 horas aproximadas de vuelo dieron para provocar un enorme escándalo en el país y a su llegada a Bogotá, Ruiz-Huerta pudo saber a lo que se enfrentaba, pues las autoridades electorales colombianas ya habían iniciado la Actuación Administrativa, según informó Caracol Radio, para retirarle la acreditación y sancionarla.

De ahí que Ruiz-Huerta mintiera y no declarara a su llegada al país, según las fuentes oficiales, el verdadero motivo de su viaje. La dirigente de Podemos, según informó Caracol Radio, explicó a los oficiales aduaneros que aterrizaba en Bogotá para acudir a “un evento académico” y, a pesar de que afirmó que se alojaría en un hotel de la cadena Marriott —el que la organización electoral colombiana tenía designado para los observadores internacionales—, no fue encontrada en él cuando las autoridades de inmigración la fueron a buscar.

¿Quién la sacó del establecimiento, la alojó y le dio cobertura ante el escándalo que se organizó en el país latinoamericano? Ruiz-Huerta alegó que se fue “a casa de una amiga”. Pero es ahí donde las versiones de la diputada regional de Podemos y las de las autoridades colombianas difieren.

Ella alega que tras llegar al hotel, le comunicaron “de palabra” que la habían “expulsado”. En su primera versión, no aclaró si de la misión diplomática, del hotel o del país, pero según Control Migratorio, en ese momento sólo había sido revocada su autorización para actuar de observadora. Fue cuando los agentes de este organismo fueron a buscarla al hotel cuando ya no la encontraron en su habitación.

Este periódico ha tratado de conocer su versión de los hechos y, a pesar de los reiterados intentos, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid se ha negado a contestar a las preguntas.

Las fuentes oficiales consultadas por OKDIARIO en la Administración colombiana confirman “al 100%” que fueron, de nuevo, sus contactos en el partido de las FARC los que la sacaron del hotel y la ocultaron de los agentes que debían hacerle conocedora de su expediente sancionador.

El triángulo FARC-Petro-Podemos

En un país que ha sufrido tanto como Colombia por culpa de los narcoterroristas de las FARC, y tan dividido en la presunta resolución del conflicto a cuenta de los acuerdos firmados en La Habana por el presidente saliente, Juan Manuel Santos, y el líder guerrillero Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, la sensibilidad de las alianzas políticas sigue a flor de piel. No sólo es que más de 260.000 personas fueran asesinadas en estas cinco décadas, alrededor de cinco millones desplazadas de sus lugares de origen y unas 30.000 permanezcan desaparecidas, sino que el texto acordado por Santos y Timochenko fue rechazado en plebiscito el 2 de octubre de 2016.

Los contactos de Ruiz Huerta en el partido de las FARC fueron los que la sacaron del hotel y la ocultaron de los agentes que debían hacerle conocedora de su expediente sancionador

Ruiz-Huerta viajó a Colombia como observadora a propuesta de las FARC
Santos, Castro y ‘Timochenko’ muestran el acuerdo de paz rechazado por el pueblo colombiano en votación. (Foto: Reuters)

Aun así, el presidente Santos forzó la máquina para, con unos cambios cosméticos, pasar después el acuerdo a una aprobación por la vía de urgencia en el Congreso colombiano. El mayúsculo escándalo terminó con su prestigio en el país —su popularidad, a pesar de que parecía acabar con el conflicto, nunca alcanzó siquiera el 30% en su segundo mandato, y lo acabó por debajo del 18% incluso ya investido como Nobel de la Paz— y la candidatura de Iván Duque se alzó el pasado domingo con la victoria abanderando una reforma radical de los pactos.

Gustavo Petro, por su parte, los apoyaba sin duda ni matiz. Es más, se erigió en su defensor más acérrimo acusando de “enemigos de la paz” a sus rivales siendo él mismo un ex guerrillero del M-19 que se benefició de la amnistía de 1990 por la que se le borró del expediente un proceso por rebelión, homicidio y secuestro, tras la toma del Palacio de Justicia de Bogotá en 1989.

Gustavo Petro
El candidato izquierdista a las elecciones presidenciales de Colombia Gustavo Petro.

Durante toda la campaña presidencial, a la que el partido FARC —nacido del supuesto paso de los terroristas a la vida civil— no presentó candidato, la sospecha de que los narcoguerrilleros apoyaban a Petro fue vox populi en Colombia hasta que la poca duda que quedaba se despejó el 24 de mayo, cuando el comandante Andrés París de las FARC difundió varios mensajes de apoyo explícito al candidato izquierdista, advirtiendo incluso de que “si gana el uribismo habrá conflicto”.

No han sido pocas las acusaciones de financiación ilegítima de la campaña de Petro a cuenta de “los miles de millones de dólares que las FARC amasaron durante sus años de clandestinidad narcotraficante y no han devuelto, como se comprometieron a hacer, para reparar a las víctimas”. Así lo han relatado a este periódico cuantos dirigentes del Centro Democrático y del Partido Conservador han sido entrevistados en los últimos dos años de dura confrontación por los acuerdos de paz.

Ahora, algunos como María Rosario Guerra, señalan que “son más los disidentes que no se han desmovilizado y han vuelto al monte que los guerrilleros que se han integrado en las zonas veredales”, como se han bautizado los campamentos de transición para la reintegración en la comunidad de quienes antes empuñaban las armas.

Jesús Santrich
Manifestación de apoyo al narcoguerrillero ‘Jesús Santrich’, líder de las FARC, en Cali, Colombia. (AFP)

“Y además, las hectáreas de cultivo de coca no dejan de crecer mientras el narcotráfico no ha descendido”, apuntaron todos los precandidatos del CD, señalando el caso del ex negociador y dirigente FARC Jesús Santrich, beneficiado de la impunidad que otorgan los acuerdos pero detenido después a requerimiento de la DEA estadounidense por haber introducido “toneladas de cocaína en EEUU” después de la supuesta paz.

“Que Ruiz-Huerta fuera invitada por las FARC para apoyar a Petro y que luego ellos mismos la escondieran demuestra el triángulo perverso”, apuntan desde el CD, “entre el candidato izquierdista, los supuestos ex terroristas y el partido Podemos”.

Los contactos Monedero-FARC

El dirigente de las FARC Santrich fue arrestado el pasado 9 de abril en Colombia acusado de haber continuado con el contrabando de cocaína hacia EEUU a pesar del compromiso solemne del alto mando guerrillero de “abandonar toda actividad ilícita”. Curiosamente, Santrich fue el anfitrión de Juan Carlos Monedero poco después de la eclosión electoral de Podemos durante una reunión en agosto de 2015 en la sede de la Corporación nuevo Arco Iris, en Bogotá.

Juan Carlos Monedero
El narcotraficante de las FARC Jesús Santrich; Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos; y Andrés París, líder de las FARC.

Según la propia fundación que acogió aquel encuentro, Monedero expresó su emoción por el hecho histórico que se vislumbraba de un eventual supuesto abandono de las armas de las FARC. Y lo comparó con la renuncia de ETA “a la lucha armada”, lo que “permitió la expresión de nuevos movimientos sociales como por ejemplo el Movimiento de los indignados que dio paso al partido Podemos”, tal comoreseña la Fundación Arco Iris en su página web.

En la foto que se reproduce más arriba, Monedero posa con el ya citado Andrés París —quien fue elegido por las FARC para hacer público su apoyo a Petro— y con el peligroso narco Santrich, del que EEUU pide su extradición —al no poder ampararse en la Justicia Especial para la Paz (JEP), pues sus crñimenes son posteriores a la implementación de los acuerdos—.

Ruiz-Huerta se presenta como “víctima”

Ruiz-Huerta se escondió y “no dio razón a nadie” de dónde se encontraba. Al tiempo, la dirigente del partido morado publicaba un texto en su página de Facebook en el que reconoce el “error” de su apoyo al candidato Gustavo Petro, pero acto seguido atribuye el escándalo no a su transgresión sino a una “instrumentalización” interesada de “determinados partidos colombianos de la derecha contra la candidatura de Gustavo Petro” y contra Podemos.

Ruiz-Huerta, ya en paradero desconocido para el estado colombiano, mantenía así públicamente su apoyo al candidato de izquierdas que llegaba a la segunda vuelta en competición con Iván Duque —quien, a la postre, resultaría vencedor por más de 12 puntos de diferencia—. Mientras Control Migratorio la buscaba por Bogotá y alrededores, la dirigente de Podemos se escondía de las autoridades.

Finalmente, Ruiz-Huerta apareció en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá el lunes por la tarde, donde se le pudo hacer partícipe oficialmente no sólo de su expulsión de la misión diplomática de observación —de unos comicios celebrados el día anterior—, sino de su sanción de cinco años con prohibición de entrada libre a Colombia.

Si la dirigente de Podemos quiere viajar al país latinoamericano de aquí a 2023 deberá justificar en un Consulado General los motivos de su desplazamiento, y certificarlos con el objeto de pedir un visado especial que, como ciudadana española, no tendría necesidad de tramitar de no haber sido expedientada y sancionada.

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