OPTAN POR NO LLAMAR A LA GRÚA

Más ‘Chapuzas Carmena’: el Consistorio deja a medio pintar un paso de cebra porque había coches

Más ‘Chapuzas Carmena’: el Consistorio deja a medio pintar un paso de cebra porque había coches
Paso de cebra en Latina pintado a medias.

El Ayuntamiento de Madrid ha dejado un paso de cebra pintado a medias porque había coches mal aparcados y los operarios optaron por no llamar a la grúa para que los retirara y así poder pintar debajo.

Se trata de una nueva chapuza que se localiza en el Paseo de los Olivos, en el distrito de Latina, al frente del cual está la concejal de Ahora Madrid Esther Gómez Morante.

El Consistorio reasfaltó la calle tras muchos meses de espera, pero luego solo pintaron las cinco líneas centrales del paso de cebra. Las líneas próximas a la acera no fueron pintadas porque, tal como confirman los vecinos de la zona, había coches mal aparcados y los operarios prefirieron no llamar a la grúa municipal.

Se trata de un problema que se originó en marzo y tres meses después el problema no ha sido resuelto. En abril, llegaron a pintar dos rayas más, pero no fue suficiente: todavía faltaban dos franjas por terminar pintar. Una vecina se pregunta: “¿Se necesitan 3 meses para pintar bien un paso de cebra?”. Su paciencia está próxima a acabar y pregunta con sorna al Ayuntamiento si sus quejas van a caer en saco roto: “¿Lo dejo por imposible?”.

No se trata, ni mucho menos, de la primera situación similar que protagonizan los autobautizados “Ayuntamientos del Cambio”. Como viene informando este diario, en Zaragoza se arreglan baldosas con cinta aislante o en Torrevieja se apuntalan farolas con cinta para que no se caigan.

Asimismo, en el Consistorio de la capital ya vivió la polémica de un paso de cebra mal terminado. En la zona de Embajadores, en lugar de pintar sobre el asfalto nuevo, pintaron el paso de peatones sobre el asfalto viejo fresado, es decir, justo antes de la capa de pavimento nuevo.

También el Consistorio ha optado por una solución original para la Estatua ecuestre de Carlos III y su valla en la Puerta del Sol. Los operarios ataron con una cuerda la valla para que esta no se caiga. Se trata de una situación un tanto peligrosa porque estos días se está celebrando el Orgullo LGTB que ha traído a la capital a más de dos millones de personas sobre todo al centro donde está esa plaza.

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