Descartado por las pruebas médicas

El golpista Forn se inventa una tuberculosis para intentar salir de prisión

Joaquim Forn
Joaquim Forn, ex conseller de Interior de la Generalitat.
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El golpista Joaquim Forn se inventa una tuberculosis para intentar salir de prisión. El ex consejero y actual preso preventivo en la prisión de Estremera ha argumentado un supuesto caso de tuberculosis para forzar a Instituciones Penitenciarias y a la Justicia a ponerlo en libertad condicionada. Pero el parte médico de Forn niega su versión. No tiene tuberculosis.

El ex consejero de Interior de la Generalitat acusado de sedición, rebelión y malversación de caudales públicos, ha reflejado en un análisis médico que ha estado en contacto hace tiempo con alguna persona que sí ha tenido el bacilo de la tuberculosis. Pero eso en absoluto significa que él padezca la enfermedad. Es más, prisiones le ha practicado el test de Mantoux o test de la tuberculina, prueba que se efectúa precisamente para detectar esta enfermedad. Y el resultado ha confirmado que Form “ha tenido contacto en algún momento de su vida, posiblemente en la niñez, con el bacilo de la tuberculosis, pero en ningún caso significa que la padezca. Está completamente descartado, según las pruebas médicas a las que ha sido sometido”, como señala literalmente el comunicado interno Der Prisiones al que ha tenido acceso OKDIARIO.

“Los internos de la prisión de Estremera, así como el resto de internos que se encuentran en alguna de las cárceles dependientes de Instituciones Penitenciarias, están sometidos de forma regular y periódica a revisiones médicas“, aclara ese mismo comunicado. Un escrito que demuestra que, no sólo no es cierto que Forn padezca la enfermedad, sino que tampoco se ha registrado caso alguno de supuesto contagio en la cárcel.

“En caso de detectarse cualquier incidencia en esa revisiones, Instituciones Penitenciarias pone en marcha automáticamente los protocolos médicos establecidos al efecto procediendo, en su caso y si fuese necesario, a la hospitalización del interno, a su evacuación del centro penitenciario y a su tratamiento por un equipo médico especializado”, aclara el documento interno. Una situación que no se ha dado porque es falso que Forn tenga tuberculosis.

“En el caso del ex consejero de Justicia de la Generalitat, no ha sido necesario poner en marcha este mecanismo puesto que el interno no padece ninguna enfermedad“, concluye rotundo el comunicado de la prisión de Estremera.

Toda esta información es perfectamente conocida, con todos los detalles, por el ex consejero golpista. Que pese a saber que no tiene la enfermedad ha planteado su solicitud de libertad condicional en base, precisamente, a su “situación personal”, una indicación genérica que abría ya el camino a argumentar su supuesta enfermedad.

Los contactos de Forn fuera de la prisión, de hecho, están dando una explicación falsa. Según la versión que divulgan en estos momentos, Forn habría dado positivo en la prueba de la tuberculina en los protocolos que se realizan habitualmente en la cárcel, pese a lo que no habría desarrollado la enfermedad. Pero esa explicación tampoco es cierta. No la ha desarrollado porque no es cierto que la tenga. Tan sólo ha mostrado haber estado en contacto con algún foco de tuberculosis hace años.

“Es controlable en la cárcel”

Forn está preso desde el 2 de noviembre en la cárcel de Estremera. Y sus contactos externos aseguran que debe salir de prisión porque se está sometiendo a un tratamiento de tres meses de medicación que le provocará efectos secundarios. Lo cierto, sin embargo, es que es “totalmente habitual este resultado en los análisis médicos de la población penitenciaria y, aunque se den tratamientos preventivos, no salen de prisión por ello, porque el tratamiento es perfectamente controlable por los equipos médicos de la cárcel“, como ha señalado a OKDIARIO una fuente conocedora del caso concreto de Forn.

Los equipos jurídicos de Forn han filtrado igualmente que la última petición de libertad se basaba ya en el supuesto positivo en esta enfermedad y que no quisieron hacerlo público en aquel momento. Ahora, por lo visto, sí.

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