Manejaron 6 millones antes del 1-O

El 155 deja a la ANC con sólo dos millones en caja tras cortarle los ingresos ilegales

ANC
Agustí Alcoberro, vicepresidente de la ANC
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La Asamblea Nacional Catalana (ANC) se está quedando sin dinero. Su saldo contable real en estos momentos refleja poco más de dos millones en caja, según las informaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pese a que, según sus organizadores, siguen recaudando fondos a través de donaciones, la venta de camisetas y otros souvenirs del golpe separatista.

Supuestamente antes del 1-O no contaban con esas vías de ingreso adicionales provocadas por la movilización de los separatistas y, sin embargo, la Guardia Civil calcula que llegó a manejar entre cinco y seis millones de euros en ingresos anuales. Y ahora –que tiene, según ellos, un motivo de recaudación extra– lo cierto es que es cuando pasa apuros económicos. La ecuación imposible llega al summum porque, de nuevo según los responsables de la Asamblea Nacional Catalana, nunca han recibido subvenciones de la Generalitat. Por lo tanto: ¿de dónde sacaban antes el dinero para tener más fondos con menos vías de entrada y por qué tienen ahora menos recursos con, teóricamente, más partidas de ingreso?

La respuesta de la Guardia Civil es obvia: porque su dinero no venía de los ingresos legales, sino de partidas ocultas y, por lo tanto, ilegales. Y eso es exactamente lo que investiga en estos momentos la Benemérita: las vías ilegales de entrada ante la evidencia de que, si no, es imposible explicar la capacidad operativa que ha llegado a tener una organización que ha hecho frente al desembolso de gastos de los fugados en Bélgica, al pago de fianzas para que los golpistas abandonen la prisión, al desembolso de las partidas necesarias para sufragar los desplazamientos de los familiares de los presos preventivos, al abono de sus defensas jurídicas, a la organización de actos en defensa de los acusados de rebelión por el 1-O, etc.

Las fuerzas policiales han constatado que la ANC ha dado orden a sus integrantes de impulsar como sea la recaudación en las calles y entre los simpatizantes a causa de las comparecencias que tendrán lugar en el Tribunal Supremo a lo largo del mes de febrero dentro del proceso judicial al golpe del 1-O. Y lo han tenido que hacer porque la realidad es que se están quedando sin fondos.

La ANC sabe que puede necesitar más dinero para pagar las fianzas que puedan imponerse a los representantes golpistas que están siendo juzgados en estos momentos y empieza a tener la sensación de que el vaciado efectivo de sus partidas de ingreso puede dejarles sin capacidad operativa para afrontar esos desembolsos.

La Guardia Civil, de hecho, investiga con la tesis de que parte de sus vías de entrada de fondos ni tan siquiera se encontraban ya dentro de España, sino que procedían de países en el extranjero y, en concreto, de paraísos fiscales, a donde se habría trasladado el dinero a los largo de los últimos años en previsión de lo que los denominaban en su documentación interna “la asfixia judicial” provocada por “la respuesta del Estado”.

Cerraron el 2015 con números rojos

No se trata de la primera ocasión en la que las cuentas de la Asamblea Nacional Catalana llaman la atención por su incongruencia. La ANC, por ejemplo, cerró 2015 con números rojos, algo que no cuadraba en absoluto a la vista de su capacidad de movilización. La entidad impulsora de las grandes manifestaciones independentistas en Cataluña acabó ese ejercicio con un agujero de 132.000 euros que achacó a “actuaciones del Estado”.

Según la memoria económica remitida a sus socios en aquel año, ANC tuvo que hacer frente al pago de 176.000 euros a Hacienda, tras sufrir una inspección fiscal, y al abono de otros 83.000 euros para cumplir con una sanción que le impuso la Agencia de Protección de Datos. Pero ¿era eso suficiente para meter en pérdidas a una entidad como ANC?

Las cuentas de ANC mostraban ese año unos ingresos totales declarados de 5,2 millones de euros y un gasto de otros 5,09 millones. Unas cuentas coherentes que se desequilibraron, según ellos, tras llegar las inspecciones del Estado. Pero la Guardia Civil sospecha que parte de esos gastos pudieron estar inflados para camuflar ya parte de los desvíos de dinero hacia destino opacos de forma, precisamente, que pudiesen utilizar en el momento preciso y sin control alguno.

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