Cataluña

Oleada de amenazas a familiares de cargos catalanes del PP para forzar su dimisión

Xavier García Albiol
Xavier García Albiol, líder del PP en Cataluña. (Foto: EFE)
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Exactamente igual que en el País Vasco en la etapa dura de Batasuna. Familiares de cargos electos en pequeños municipios están recibiendo toda una ola de las presiones y amenazas de radicales para forzar a que influyan en sus familiares políticos y les fuercen a abandonar los cargos.

Las quejas internas en los partidos crecen. En concreto, OKDIARIO ha accedido al caso de más de una veintena de personas amenazas en pequeñas localidades, todos ellos familiares de cargos electos del PP, a los que se les amenaza con boicotearles el día a día si sus padres, maridos o mujeres no abandonan el cargo público y dimiten de sus obligaciones como electos democráticamente.

El propio Xavi García Albiol, presidente del PP en Cataluña, reconoció esta misma semana estar recibiendo amenazas a él y a su familia como un mecanismo de coacción.

Las amenazas son similares a las que están recibiendo en estos momentos los miembros de la Policía Nacional o de la Guardia Civil. Presiones centradas en no querer atenderles en comercios, a tener problemas en centro deportivos o en gimnasios. O, directamente, a través de los hijos: amenazas de que los hijos de los cargos electos reciban presión en las aulas o vean reflejada la elección libre de sus padres en el resultado escolar.

Una práctica mafiosa y delictiva que en las sedes locales de algunos municipios catalanes reconocen que se ha empezado a extender.

Las amenazas y coacciones callejeras recuerdan al cien por cien a lo vivido en la etapa más dura de Batasuna. Un momento en el País Vasco en el que el PP tuvo que acabar pidiendo que ciudadanos de fuera de esta comunidad autónoma se apuntase a las listas para poder presentar candidaturas en cada municipio. Y es que la órbita de presión familiar acabó provocando bajas en el partido y la incapacidad real de que los ciudadanos de cada localidad pudiesen votar al PP por ausencia de listas.

Aquella etapa, de hecho, formó parte de lo que ya se conoce como la diáspora vasca: una locura nunca resarcida judicialmente que hizo que familias enteras tuviesen que escapar del ámbito de violencia y amenazas. Familias enteras hasta sumar un colectivo de entre 200.000 y 250.000 personas.

Desde el partido están tranquilizando a sus militantes y cargos. Pero, lo cierto, es que la situación de presión a los familiares va en aumento ante la evidencia de la ausencia de castigo a sus autores.

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