Un Ejército catalán de 30.000 hombres para «garantizar la secesión»

"Algunos de nuestros hijos no volverán: es el precio de la libertad y debemos asumirlo"

Artur Mas ejercito
Artur Mas en la entrega de despachos a oficiales del Ejército (Getty)

No basta con el diálogo, un hipotético Estado catalán independiente solo será tomado en serio por las principales cancillerías europeas si cuenta con un Ejército propio que se haga respetar. Es el mensaje que ha lanzado el catedrático catalán Àlex Calvo, cuando apenas quedan unas semanas para las elecciones «plebiscitarias» del 27S.

En un artículo publicado en la web geopolitica.cat, especializada en relaciones internacionales, Calvo pide a «los sindicatos, las organizaciones empresariales, los colegios profesionales y la comunidad universitaria» de Cataluña que se impliquen en el debate sobre la creación de unas fuerzas Armadas propias.

Aunque el presidente catalán Artur Mas se empeña en mostrar su proyecto independentista como un “proceso democrático y pacífico”, el espíritu belicista de algunos de sus aliados más próximos amenaza con romper esta imagen idílica.

Àlex Calvo es profesor invitado de la Universidad de Nagoya (Japón), especializado en cuestiones de Defensa, Derecho internacional e Historia militar. Es además uno de los ideólogos de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), la organización creada para impulsar el proceso soberanista.

Ya el pasado mes de enero, Calvo instó públicamente al presidente Artur Mas a iniciar contactos para lograr que una hipotética Cataluña independiente pueda convertirse en miembro de la OTAN. Lo hizo a través de un artículo publicado por el Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya (CEEC) presidido por Miguel Sellarès, el exdirector general de Seguridad Ciudadana de la Generalitat que impulsó la creación de los Mossos d’Esquadra.

Ahora insiste en la necesidad de crear un Ejército catalán de 30.000 soldados para «garantizar la independencia y el mantenimiento de la paz”. Aunque no deja claro a quién quiere declarar la guerra, advierte que no caben medias tintas en la puesta en marcha de esta iniciativa: “Ejercer las responsabilidades internacionales de un Estado quiere decir que algunos de nuestros hijos no volverán. Es el precio de la libertad y hemos de asumirlo”.

Según la tesis que defiende en geopolitica.cat, estas Fuerzas Armadas deberían estar integradas por un Ejército de Tierra, una Marina de Guerra y una Fuerza Aérea, junto con un órgano de inteligencia militar (dirigido un responsable político único), un cuerpo de guardacostas, un Centro Nacional de Ciberseguridad y un consejo de protección de infraestructuras críticas.

En su artículo, el catedrático catalán recuerda que «el monopolio de la fuerza legítima» es una de las características de cualquier Estado independiente. Y considera que la creación de los Mossos d’Esquadra como policía autonómica fue «un primer paso hacia un Estado propio, que ahora corresponde completar con las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia».

¿A quién quiere declarar la guerra?

El futuro Ejército catalán, señala Àlex Calvo, tendrá como funciones prioritarias la lucha contra grupos terroristas y bandas criminales organizadas, así como «garantizar la seguridad nacional y la independencia» y participar en misiones internacionales de mantenimiento de la paz, a través de organismos como la OTAN, la ONU y la Unión Europea. También deberá cooperar con la Policía en labores de ciberseguridad y prestar apoyo logístico ante grandes catástrofes naturales.

«En función de cuál sea la postura de España ante el Estado catalán», habrá que añadir otras misiones a esta lista, concreta el catedrático aventurando un posible conflicto armado tras el escenario de la independencia. Quizá por ello, apunta que el Ejército catalán debería contar también con una «unidad policial de investigación de delitos en escenarios post-conflicto bélico».

A su juicio, uno de los primeros pasos de este proyecto podría ser la creación de una brigada de montaña, integrada por dos batallones profesionales y dos de reservistas, que se nutriría con «el gran número de excursionistas, esquiadores, escaladores y otros amantes de la montaña en nuestro país».

Esta brigada de montaña, añade, sería «heredera» del Regimiento Pirenaico número 1, creado por la Generalitat catalana en noviembre de 1936 tras el estallido de la Guerra Civil. De este modo, Àlex Calvo agita de nuevo el fantasma de un enfrentamiento armado entre españoles, a las puertas del proyecto soberanista.

El «error» de Escocia

El catedrático catalán insiste en que crear unas Fuerzas Armadas propias «requiere tiempo, pero es esencial para ganar bien pronto el prestigio internacional y aparecer desde el primer día ante los socios y aliados como un país serio». Pero además tendría otras ventajas, señala, ya que permitiría impulsar una industria de la defensa que haría posible alcanzar avances tecnológicos en terrenos como «los componentes aeroespaciales y el sector bio-farmacéutico».

En el campo de la estrategia internacional, Calvo advierte que ni Washington ni Londres aceptarán la independencia de Cataluña, si crea un «vacío de poder en una zona clave de Europa». Y advierte a Artur Mas que no debe caer en el error del líder independentista escocés Alex Salmond, quien debido a su «desprecio a las fuerzas armadas y su falta de compromiso con la seguridad colectiva», solo logró que Obama respaldara a los «unionistas» de Gran Bretaña.

Por tanto, sugiere, solo la fuerza de las armas hará que las principales naciones del tablero de juego mundial se tomen en serio los planes soberanistas de Cataluña: el control del territorio, el monopolio de la recaudación fiscal y el reconocimiento internacional han de ser «los tres grandes pilares para recuperar la soberanía nacional», afirma el catedrático.

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