Los porqués de las ausencias de la Reina Letizia

La reina Letizia
La reina Letizia (Foto: Getty)
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A pesar de los esfuerzos del departamento de Comunicación del Palacio de la Zarzuela por justificar la no asistencia de la Reina Letizia a actos de calado e importancia como el aniversario del final de la Primera Guerra Mundial, no se acaba de entender por la opinión pública que doña Letizia no estuviera al lado del jefe del Estado español en una cita mundial como la de París el último domingo. Las consortes de los Monarcas que acudieron a la capital francesa para estar junto al presidente Macron y su esposa en una ceremonia de tan alto nivel sí aceptaron la invitación de compartir con sus maridos un momento tan significativo para reivindicar la paz mundial. Incluso la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, viajó a París con su marido en un gesto totalmente normal desde el punto de vista protocolario que algunos han criticado injustamente como un afán desmedido de protagonismo y deseo de suplantar a la Reina.

Las cónyuges de otros presidentes del Gobierno de España han acompañado a sus maridos en viajes oficiales, incluidos los que compartían con los Reyes Juan Carlos y Sofía, sin que hubiera problema de compatibilidad alguna entre las damas. Cada vez con más frecuencia vemos al Rey Felipe VI solo, en actos de calado en los que, en tiempo de sus padres, estábamos acostumbrados a ver siempre a la Reina Sofía junto a su marido, el Rey Juan Carlos. Al repasar la agenda de ese día, es fácil comprobar que doña Letizia no tiene prevista ninguna actividad. Y la pregunta que surge de forma inmediata es ¿por qué la actual consorte del Rey no lo acompaña, qué es más importante para ella que cumplir con su función de Reina?

Hay quien comenta que ella no quiere aparecer junto a su marido como simple acompañante, sin que haya algo que justifique específicamente su presencia en ese acto. Dicho en un lenguaje coloquial, doña Letizia no quiere hacer de “florero”, es decir de puro adorno al lado de su marido. Y esa es la razón por la que prefiere reservarse para actos en los que ella es la única protagonista. Y que cuando acepta, a veces a regañadientes, asistir a un evento con el Rey, es porque él o la Jefatura de la Casa se lo piden con especial interés. Aunque todas las posturas son respetables, creo que la presencia permanente de la Reina Sofía en los actos institucionales de la Corona contribuyeron de forma decisiva a consolidar la Monarquía en España.

Sus apariciones en decenas de miles de lugares ayudaron de forma decisiva a ganarse el afecto de la ciudadanía tanto en España como en países de todo el mundo. Eran un tándem cuyas ruedas giraban en la misma dirección, por encima incluso de serias diferencias personales. Al Rey Felipe le costó mucho casarse, no quiso hacerlo hasta que estuvo seguro de poder hacerlo por amor. Antes, apareció sólo durante muchos años y había en su figura, tan alta que permitía ver su rostro por encima de la gente que le rodeaba, un cierto halo de melancolía. El mismo que se podría entrever en los últimos tiempos cuando cumple, solo y de forma impecable, con su agenda como jefe del Estado.

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