Podemos, ERC y PDeCAT exigieron a Sánchez que se comprometiera a no negociar nada con C’s

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tras presentar el acuerdo de los PGE 2019.
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Los populistas y los separatistas quisieron cerrar un pacto de obligado cumplimiento con Pedro Sánchez antes de confirmar el apoyo a la moción de censura que arrebató el Gobierno al PP y se lo dio a los socialistas. Un pacto que recuerda una vez más a la nada pluralista estrategia de la izquierda de Zapatero: la de crear un círculo sanitario. Y, puesto que el PP esta claramente fuera de la órbita de pactos del actual PSOE, ese círculo se planteó pata otro partido: para Ciudadanos.

Así lo exigieron expresamente los populistas de Podemos y los separatistas de ERC y PDeCAT. Porque el objetivo -conseguido- era crear un círculo sanitario por el que Sánchez se comprometiese hasta el final de la legislatura a no acercarse a postulados moderados bajo ningún concepto. De modo que, si ascendía al poder de la mano de los radicales -como así ha sido- tuviese que mantener estos apoyos y sus exigencias sin poder acercarse a Ciudadanos para negociar cualquier tipo de asunto político.

Por eso Sánchez no puede dar un giro a su política hasta finalizar la legislatura, momento en el que cada uno volverá a optar por sus estrategias. Y por eso -al margen de las inmensas ganas de seguir un día más en La Moncloa que tiene Pedro Sánchez- el presidente tiene que alargar la legislatura todo lo que pueda. Porque se ha comprometido a ello ante sus socios de Gobierno, así como a permitirles avances en sus planes populistas y separatistas -dentro de lo posible y admisible para los socialistas, que no es poco- durante todo ese periodo.

Así, el viejo cinturón sanitario de Zapatero se amplia paulatinamente. Si primero fue un círculo para aislar al PP, ahora ya crece hasta Ciudadanos. Porque cualquier acercamiento a políticas sensatas y moderadas frustraría los planes de Pablo Iglesias y los partidos que han amparado y aupado el golpismo separatista en Cataluña.

Este pacto se complementa, así, con el de prolongar la legislatura al máximo y no convocar elecciones de forma anticipada pese a que el PSOE no cuenta con el respaldo de las urnas -tiene 84 diputados tan sólo- para liderar el Ejecutivo.

Y es que los socios de Gobierno de Sánchez, Podemos y los partidos separatistas, pidieron expresamente a Sánchez que dejara a los españoles el máximo tiempo posible sin votar dentro del margen que le permite la legislatura. El objetivo es doble: por un lado lograr tiempo para escalar en las encuestas de intención de voto; por otro, y muy importante, disponer de tiempo para sus planes. Y uno de esos planes, en concreto el de los separatistas es nada menos que romper España.

Pos todo ello, Sánchez sabe que está tranquilo en el sillón. Y es que ninguno de sus socios va a escandalizarse por ningún escándalo hasta el punto de pedir responsabilidad al presidente. Todo lo contrario: la consigna interna es permanecer inalterables porque el tiempo de mandato del Ejecutivo debe durar lo máxima posible.

Por eso, ni el escándalo de Pedro Duque y su sociedad patrimonial, ni el de Dolores Delgado y sus evidentes relaciones con los comisarios más polémicos de lo que el propio PSOE califica de cloaca del Estado, ni el patrimonio ocultado intencionadamente en la declaración de bienes oficial por Isabel Celaá, ni la propia tesis falsa del presidente del Gobierno, ninguno de todos esos escándalos va a hacer tambalearse la alianza inicial entre los podemitas y separatistas para apuntalar a Sánchez en La Moncloa. Porque se pactó desde el primer momento que la limpieza o la transparencia sería lo de menos: lo importante era seguir controlando el Ejecutivo el máximo tiempo y dar con ello margen a los planes de cada uno.

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