La ‘ex vice’ llamó el lunes a los líderes regionales al saber que dimitía Rajoy

PP
Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal en una imagen de archivo.
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María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría han comenzado ya la pugna por la Secretaría General del PP. Alberto Núñez Feijóo parece ser el elegido como sucesor. Sus tres mayorías absolutas le avalan. Y ya se pide en el partido que se le respalde en candidatura única. Pero la pelea por la recolocación en los cargos clave del partido no ha tardado ni un segundo en empezar. El Gobierno ha cambiado de manos y, por lo tanto, el único sitio donde albergarse es el partido. Y las dos mujeres fuertes del PP han empezado ya la disputa por el según sillón en la jerarquía del PP: la Secretaría General.

Era Celia Villalobos la que llamaba a la unidad en la famosa despedida a Mariano Rajoy -tal y como se puede escuchar en la grabación publicada en exclusiva por OKDIARIO-. Pero esa unidad, si la hay, será en todo caso aparente. Porque lo cierto es que los puestos clave tendrán batalla y la tendrán entre las dos mujeres que han estado enfrentadas desde el inicio del Gobierno del PP.

María Dolores de Cospedal parte con ventaja. Y es que es ella ya la secretaria general. Además, ella es mujer de partido y cuenta con el respaldo, respeto y control del partido.

Soraya Sáenz de Santamaría no cuenta con grandes respaldos en el PP. Pero eso no ha sido obstáculo para que una persona que ha estado durante los últimos seis años en las máximas cotas de poder e información, haya empezado a moverse ya para posicionarse.

Así, Soraya Sáenz de Santamaría no perdió ni un minuto y llamó a líderes del PP el día previo a la dimisión de Mariano Rajoy para recabar apoyos. Lo hizo porque el objetivo ya era competir por el control de la Secretaría General del partido con María Dolores de Cospedal.

Las llamadas se realizaron entre barones del PP -tal y como ha publicado OKDIARIO-. Y buscaban crear una red de alianzas urgente para poder empezar a tejer su red de influencia en el partido.

En última instancia será Núñez Feijóo -si se confirma su ascenso a la presidencia del PP- el que tenga la palabra decisiva sobre ese cargo. Y él tendrá que elegir entre quien ha estado hasta ahora al frente de la formación política y es respetada por haber estado al quite en la batalla frente a las acusaciones de corrupción, o quien quiere estar y llega sin heridas a la pugna precisamente por no haber entrado a esta defensa hasta el momento.

Sea como sea, la pelea ya ha comenzado. Y ambas líderes han empezado ya a posicionarse de cara a una pugna por el sillón decisivo: el que otorga el control diario del partido y una influencia muy fuerte en la elaboración de las listas -el mecanismos habitual de aumentar el poder interno colocando a los fieles de cada facción-.

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