Moción de censura a Rajoy

El PNV exige al PSOE convocar generales después de las municipales como muy pronto

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Andoni Ortuzar e Íñigo Urkullu. | Moción de censura Rajoy
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El Partido Nacionalista Vasco (PNV) ha reclamado al PSOE que la convocatoria de elecciones generales no sea antes de la celebración de las municipales y autonómicas. Es decir, siempre después de un plazo mínimo de un año. Los nacionalistas vascos no quieren ni oír hablar de unas elecciones aceleradas. Saben que nos les interesa tras haber apuntalado los Presupuestos de Mariano Rajoy y que necesitan tiempo para que los logros económicos obtenidos se materialicen y permitan sacar rédito electoral de lo pactos alcanzados.

Por ello, el PNV, de hecho, no quiere aceptar las propuestas de adelanto electoral. Y por otro factor decisivo: tal y como están en estos momentos las encuestas, el eje de gobernabilidad en España sería Ciudadanos. Y Ciudadanos ya ha anunciado que pretende ir contra el sistema de cálculo del Cupo vasco que tantos recursos económicos ha llevado hacia el País Vaco procedentes de otras regiones.

Por todo ello, PNV quiere atrasar las elecciones todo lo que pueda. Y si el PSOE quiere tentar a C’s con un adelanto electoral, los vascos no aceptarán que sea antes de un año. El plazo de un año tiene otras fuertes consecuencias.

La primera, que supondrá que habrán pasado ya las elecciones municipales y autonómicas. Y en ellas el partido Jeltzale se juega mucho. En el País Vasco, disputa las municipales. Y en Navarra, a través de la marca Geroa Bai –en la que se encuentra subsumido– se juega las municipales y autonómicas. Y, puesto que uno de los ofrecimientos de los socialistas al PNV es precisamente el apoyo en esas elecciones, la única forma de comprobar la eficacia de ese pacto es esperar a ese momento.

Miedo a Ciudadanos

Pero lo que más miedo da a los vascos es el ascenso de Ciudadanos. Por eso quieren retrasar las elecciones generales: porque Ciudadanos quiere reducir el pago de lo que denominan el “cuponazo” y el daño en su esquema financiero sería muy fuerte.

Existe un tercer factor. Y es que en un año habría sentencia del 1-O. Y con ella un estallido de separatismo en las calles catalanas al que se tendrá que enfrentar el presidente de España en ese momento. Algo que le puede caer a un Pedro Sánchez –si triunfa su moción– respaldado por los separatistas.

Por todo ello PNV ha retrasado su posición sobre la moción ante la fuerte tensión generada por la oferta socialista de mantener todos los privilegios económicos logrados por los vascos en las negociaciones con el PP. La discusión mantenida en la reunión de este miércoles ha llevado a los nacionalistas vascos a darse un tiempo y esperar al jueves para que el Euzkadi Buru Batzar comunique, a partir de ese momento y oficialmente, si apoyan o no la moción de censura presentada por Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy.

Se trata de los votos decisivos. Los votos de los que depende el triunfo o fracaso de la moción contra Rajoy. Y el Gobierno ya admite que la censura puede triunfar a causa de que la oferta trasladada por los socialistas incluye fuertes atractivos para los nacionalistas como un nuevo estatuto de autonomía soberanista, el traslado de los presos etarras, el apoyo a las partidas económicas conseguidas por los vacos de la mano de Rajoy, y un apoyo pleno del PSOE al PNV en las elecciones municipales y autonómicas futuras. El PNV ha deja la última palabra en manos de Íñigo Urkullu.

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