Moción de censura contra Rajoy

El as en la manga de Rajoy: congreso extraordinario en otoño y generales con las autonómicas

Mariano Rajoy
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en Bruselas. (AFP) | Moción de censura Rajoy
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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha reorganizado para resistir el envite lanzado por Pedro Sánchez -con su moción de censura-, y la exigencia de Ciudadanos de unas elecciones anticipadas. Pero, sabe que la situación a partir de ahora puede ser muy compleja. Y no descarta ya, aunque mantenga en público el discurso contrario, una segunda estrategia basada precisamente en adelantar las elecciones generales. En concreto, para hacerlas coincidir con las autonómicas y municipales.

Los separatistas vascos y catalanes cabalgan ya hacia objetivos puramente soberanistas. Y Ciudadanos ha dejado claro que, desde la aplicación light del 155 y la sentencia del caso Gürtel, las relaciones con el Gobierno serán muy distintas –básicamente, lejanas y sin apoyo–. Y ello significa que si el camino del Gobierno hasta este momento había sido ciertamente complicado en cuanto a alianzas, a partir de ahora se convertirá en un auténtico desierto de apoyos.

Por eso, Rajoy guarda un as en la manga: convocar un congreso extraordinario del PP para confirmar su candidatura y anunciar un adelanto de las elecciones generales de forma que coincidan con las autonómicas y municipales.

Las ventajas de esta opción para Rajoy pueden ser múltiples. Una parte de la pérdida de voto del PP –correspondiente a un voto descontento por la falta de profundidad de las medidas contra el separatismo en Cataluña y que reclama una política más ideológica de derechas o liberal– se está marchando a la abstención según recogen las encuestas. Una parte de este voto puede haber oscilado hacia Ciudadanos, pero en el PP saben que no es su hueco natural porque es precisamente un voto más identificado con la derecha.

Otra parte puede estar marchando hacia Vox, pero en el PP consideran que, por lo que muestran las encuestas, esta vía de fuga es más moderada. Y, por lo tanto, sacan la conclusión de que una parte importante está desmovilizada y sigue en la abstención. O, dicho de otra manera, si se unifican elecciones –generales, autonómicas y municipales–, con candidatos a las alcaldías y regiones con capacidad de movilizar, el voto puede dinamizarse en todos los procesos que se realicen en la misma cita con las urnas.

Pendientes de los jueces

No se trata de la estrategia principal, pero si del as en la manga dependiendo de cómo avancen los tiempos políticos, las encuestas y, por supuesto, los procesos judiciales. Y es que aún quedan por publicarse los fallos de los papeles de Bárcenas, Lezo y Púnica. Y todas ellas pueden mantener un clima de tensión judicial y debilitamiento político que, en un momento dado, podrían aconsejar un cambio de estrategia.

De este modo, las generales se irían a 2019. En la primavera. Un poco más tarde del también plan B de Ciudadanos, que buscará elecciones generales en octubre si no triunfa su opción de convocar ya las generales. El partido de Albert Rivera ha planteado la exigencia de unas elecciones inmediatas, pero sabe que ni Mariano Rajoy está por la labor, ni Pedro Sánchez las quiere. Además, da por hecho que, por mucho que Rajoy pretenda mantener su consigna de llegar al cierre de la legislatura en 2020, el desgaste por la corrupción y la ingobernabilidad le hará ceder terreno. Y que el avance de los procesos por el ‘caso Lezo’ y el ‘caso Púnica’ acabará provocando una situación muy difícil de aguantar ante la opinión pública.

Por otro lado, C’s espera que los pactos con PNV sigan atando en corto al PP y que ello le lleve a no ser capaz de tomar medidas drásticas en Cataluña ni a plantear un 155 de verdad. Básicamente porque, si PNV respalda la moción de censura, toda esta estrategia no tendrá sentido porque querrá decir que Pedro Sánchez está dispuesto a llegar a La Moncloa con los separatistas y Podemos. Y si PNV no respalda la moción querrá decir que Rajoy está más atado a ellos que nunca.

Por todo ello, Ciudadanos cree que es probable que, tras pasar unos meses, hacia octubre haya un clima proclive a una convocatoria de elecciones. Y es que el retraso en los procesos judiciales de Púnica y Lezo podría hacer que, a esas alturas, las instrucciones estuviesen ya avanzadas y se pudiese adivinar el resultado pero sin contar aún con las sentencias.
A esas alturas, además, estaría a punto de salir o habría salido ya la sentencia del 1-O, lo que provocará una escalada de tensión en Cataluña y donde Ciudadanos volverá a exigir rigor en la aplicación de la ley. La trayectoria actual del PP puede llevarle en ese momento a quedar en evidencia por la falta de control de la agitación social e incumplimientos legales en Cataluña, y ese es un factor que ha dado alas hasta el momento a Ciudadanos.

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