Un caso reabierto

Hacía 0 grados en Burgos la noche en la que Ana Julia dejó la ventana abierta por la que cayó su hija

Ana Julia Quezada
Ana Julia Quezada durante una de las ruedas de prensa sobre la desaparición de Gabriel Cruz. (Foto: EFE)
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La noche del 10 de marzo de 1996 en que la hija de Ana Julia Quezada, de apenas 4 años, se precipitó al un patio de luces de su casa en Burgos la temperatura era de 0 grados, y bajando. Pese al frío, la inspección ocular del agente que investigó el caso constató que las ventanas y contraventanas del cuarto de juegos estaban abiertas y la persiana, subida hasta arriba.

El asesinato del pequeño Gabriel Cruz y la detención de Ana Julia ha reabierto la investigación de un caso que se consideraba cerrado. La Policía está repasando las circunstancias en las que se produjo la muerte de la que en aquel momento era la hija mayor de la hoy asesina confesa del crimen que ha conmocionado a toda España.

Hace 22 años el caso se cerró sin llegar a tomar declaración a la madre. El padre declaró haberse acostado a las 22,30 horas de la noche, sin saber cuándo pudieron hacerlo su mujer y sus dos hijas, de 4 y 2 años, respectivamente.

Ahora, varias son las circunstancias que llaman la atención. La primera de ellas, que la niña cayera por la ventana durante una noche fría de invierno, donde en cualquier casa de Burgos las ventanas están cerradas y las persianas bajadas. La temperatura era de 0 grados centígrados.

Hacía 0 grados en Burgos la noche en la que Ana Julia dejó la ventana abierta por la que cayó su hija
Evolución de la temperatura en Burgos el 10 de marzo de 1996

No era el caso de la vivienda de Ana Julia, pese a tener dentro dos niñas de 4 y 2 años. La inspección ocular del agente constató que las ventanas y contraventanas de la habitación desde la que cayó la pequeña estaban abiertas, la persiana subida casi por completo y una mesita de juegos colocada bajo ella.

¿Cómo pudo una niña de 4 años subirse a una mesita para abrir en plena noche una ventana, después una contraventana separada por 30 centímetros, subir la persiana “casi hasta arriba” (según el informe ocular del agente) y todo ello con su muñeco peluche azul en una de las dos manos?

El caso se cerró sin tomar declaración a Ana Julia.  “No se pudo obtener información de la madre por sufrir una fuerte excitación nerviosa”, según concluye el informe del inspector.

El marido de Ana Julia que notificó el suceso a la Policía se había convertido en padre adoptivo de la niña. En su denuncia manifestó que tres semanas antes, Ana Julia se la encontró desvanecida cuando fue a despertarla para ir al colegio y que tuvo que ser trasladada urgentemente al hospital, quedando ingresada en aquel momento, sin detectar nada extraño en la salud de la menor.

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