Rajoy necesita una victoria en la capital para mantener la Moncloa

El PP quiere ir a muerte en Madrid con Soraya de candidata o Casado si ella dice “no”

soraya sáenz de santamaría
Soraya Saenz de Santamaría y Cristina Cifuentes. (Foto: EFE)

“Estaré donde el PP decida”. Será la frase comodín que volverán a escuchar de Soraya Sáenz de Santamaría hasta que Mariano Rajoy, no el PP, deshoje la margarita del candidato a la Alcaldía de Madrid. Sonó, y mucho, para la cita de 2015. Pero ahora el PP llega a las municipales de 2019 aún más debilitado y, esta vez sí, Rajoy está dispuesto a jugársela con la que considera la mejor de sus cartas: la vicepresidenta en quien ha confiado para todo en estas dos legislaturas de infarto.

El plan B si la ‘vice’ dice “no” al ofrecimiento de Rajoy tiene nombre: Pablo Casado. Esa sería la baza que jugaría el PP para desalojar a Carmena de la Alcaldía de la capital. El vicesecretario de los ‘populares’, que ha sido uno de los nombres barajados por Génova desde la dimisión de Esperanza Aguirre, estaría listo para recuperar Madrid para el PP.

Arrasado en Cataluña y a la baja en todas las encuestas por la erosión que sufren en beneficio de Ciudadanos, Génova ha recibido el encargo de comenzar a preparar la próxima cita electoral de carácter nacional, donde el gran partido del centro-derecha en España se la juega. Y aunque antes estén las autonómicas andaluzas, y quizá una repetición en Cataluña, las elecciones municipales y autonómicas van a marcar el futuro del PP. Y del mismo Rajoy si aspira a seguir repitiendo en Moncloa en 2020, como ha reconocido en varias ocasiones.

Madrid ha sido siempre la madre de todas las batallas. Volverá a serlo otra vez en 2019. Por su carácter simbólico y por lo que tiene de precursor en las tendencias. Durante 30 años ha sido, junto a la Comunidad Valenciana, el granero de votos del PP. Sin Cataluña, sin el País Vasco, sin Andalucía, el PP aguanta en la medida de que aguante Madrid. En la Comunidad, pero sobre todo en el Ayuntamiento. Y es aquí donde la formación está huérfana de liderazgo desde que Esperanza Aguirre dimitiera forzada por la detención e imputación de Ignacio González, su sucesor en Sol y mano derecha en todos los cargos públicos por los que la otrora ‘lideresa’ desfiló.

No habrá Moncloa sin Madrid

Este es el reto que Rajoy pretende que su vicepresidenta acepte: recuperar un bastión que fue el PP de forma incontestable durante 24 años consecutivos, con seis mayorías absolutas repartidas equitativamente entre José María Álvarez del Manzano y Alberto Ruiz-Gallardón. Existe el convencimiento generalizado en el PP de que una derrota en Madrid impedirá mantener el Gobierno de España en las elecciones generales que seguirán apenas unos meses después.

El hecho de que enfrente vaya estar Manuela Carmena, una alcaldesa que sigue con tirón en las encuestas pese a su polémica y controvertida gestión, es uno de los motivos que empujan a Rajoy a preferir también que el cartel electoral del PP sea una mujer, en vez del otro gran candidato, Pablo Casado. El dirigente del PP aporta juventud, renovación, cercanía y respaldo entre la militancia madrileña, entre la que ha crecido políticamente. Sin embargo, Rajoy tiene asumido que esta vez Madrid es más decisivo que nunca para su propio futuro y el del partido. No quiere depender de experimentos. De ahí que haya llegado al convencimiento de que es la hora de jugársela con su vicepresidenta y el crédito de toda su experiencia acumulada en el cargo.

¿Aceptará la vicepresidenta el envite de rivalizar con Manuela Carmena? Soraya Sáenz de Santamaría lo rechazó en 2015. Ahora la situación es otra muy distinta. Tiene un año para pensárselo. Y un año el presidente para convencerla. En su tradicional manejo de los tiempos, Rajoy no deshojará la margarita hasta enero del próximo año, cuando las elecciones locales estén a la vista.

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