Sánchez enmascara su reforma plurinacional hasta después del 1-O para no soliviantar a los barones

Pedro Sánchez y Adriana Lastra
Pedro Sánchez y Adriana Lastra. (Foto: EFE)
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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha optado por presentar una propuesta más edulcorada de su ambiciosa reforma plurinacional, en la que ha embarcado al PSOE desde el pasado mes de junio.

La ‘comisión para la evaluación y modernización del modelo territorial y del Estado autonómico español’ que su partido registrará el próximo jueves es la fórmula con la que el líder socialista quiere buscar el consenso con el resto de partidos políticos desde un “diálogo constructivo”, ha reiterado.

Ni plurinacionalidad ni federalismo

Y en el anuncio de su puesta en marcha, este lunes, ni una sola referencia a la plurinacionalidad o al federalismo, en sus distintas variantes, ejes sobre los que ha pivotado el discurso de la estructura territorial del PSOE en los últimos tiempos, desde una ya casi añeja (por superada) Declaración de Granada hasta su última versión, la Declaración de Barcelona, alcanzada este verano por Pedro Sánchez y Miquel Iceta.

En esa declaración del pasado 14 de julio, PSOE y PSC aprobaron su apuesta por ‘perfeccionar el nuevo carácter plurinacional del Estado’ en el Título VIII de la Constitución. Es decir, el artículo 2 de la Constitución y en cuya reformulación se incluiría la definición de España como Estado plurinacional manteniendo el reconocimiento de que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español.

Así lo aprobó el 39 Congreso del PSOE el 18 de junio, dando carta blanca a la propuesta de Pedro Sánchez, y que encontró resistencia en varias federaciones. Con Andalucía y Susana Díaz partidarias de un ‘modelo federal cooperativo’, junto a Extremadura, defensora de un ‘profundo autonomismo’, como las más combativas.

O las del ‘federalismo asimétrico’ que ha enarbolado el socialismo valenciano de Ximo Puig y la ‘federación de islas’, casi ‘miniestados’, propuesta por el PSOE balear como las más contestadas. Cantabria, Castilla-León o la propia Extremadura hicieron constar su preocupación y desconcierto. Otras federaciones se emplearon con mayor discreción pero no con menor malestar.

No reeditar las críticas de los barones

Ahora, y una vez que parece diluida la extremeña, con un Guillermo Fernández Vara sumado a regañadientes a la causa ‘sanchista’ y a quien se ha visto con semblante muy serio escoltando a Sánchez en la rueda de prensa de este lunes en Ferraz, sólo resta Susana Díaz. La secretaria general del PSOE-A ha aprovechado también su ‘rentrée’ en el nuevo curso político para reiterar este lunes en una entrevista en Canal Sur que no apoyará el concepto de plurinacionalidad para España “si perjudica a Andalucía”.

Así las cosas, y con el desafío separatista de Cataluña como marco condicionante, Sánchez descarta llevar al Congreso la reforma constitucional que recoja el carácter plurinacional del Estado, al menos por el momento. Y lanza esta “comisión para el diálogo, la evaluación y modernización del modelo territorial” con la que se ahorra las críticas que suscitó entre  los barones más reticentes a aceptar su proyecto de ‘nación de naciones’, al estilo de Bolivia, tal y como postuló su número 2, Adriana Lastra.

Para lograrlo, el secretario general del PSOE ha afirmado que para “recomponer el diálogo” entre todas las fuerzas políticas, “el mejor lugar es el Congreso y la creación de esa comisión.

Consenso con los que quieren romper España

Para ello, hoy mismo ha avanzado comenzará los contactos. En rueda de prensa después de la Ejecutiva federal, Sánchez ha anunciado que quiere hablar con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para explicarle en qué consiste esta comisión. Una llamada a Rajoy antes de mañana, a las que seguirán, ha detallado el líder del PSOE, conversaciones con Pablo Iglesias y Albert Rivera antes del jueves y, una vez presentada en el registro del congreso de los diputados su propuesta, con el resto de partidos. También con los nacionalistas e independentistas.

Sánchez persigue el mayor acuerdo, un consenso que pasa obligadamente por contar con los votos de los populares, ha insistido desde Ferraz, pero en el que también quiere incluir al resto de las fuerzas políticas que quieren romper la actual estructura territorial de la que se dotó España en 1978.

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