El Gobierno moderniza el CNI para blindar a España contra los métodos de la guerra híbrida

PSOE
Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno.

España se pone en cabeza junto a los grandes de la Unión Europea para cumplir de manera progresiva el compromiso sobre Defensa alcanzado en la última cumbre de la OTAN en Bruselas. Así, además de destinar el 2% del PIB en Defensa para 2024, se blinda contra el yihadismo y los nuevos métodos de la guerra híbrida.

El Gobierno de Mariano Rajoy aumentó esta semana el presupuesto del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en 161 millones, lo que suponen 20 millones más que en su último ejercicio (un 8%), y contratará a más personal, en concreto 600 agentes en cinco años. El principal objetivo que explicó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, es la lucha contra el terrorismo yihadista.

Sin embargo y según ha podido saber OKDIARIO, el organismo destinará más de 8 millones de euros, del total del presupuesto, a la renovación tecnológica para hacer frente a la guerra híbrida que incluye el ciberterrorismo y la ciberseguridad.

«Debemos estar preparados»

Así, la mayor parte de los 600 nuevos agentes que incorporará el centro serán trabajadores con perfiles especialmente orientados al manejo de las nuevas tecnologías. Hackers ‘buenos’ que ayuden al Gobierno en caso de una ciberamenaza seria que irrumpa en sus sistemas o en las grandes instituciones para debilitar al país. «Tenemos y debemos estar preparados», señalan las fuentes consultadas.

El presidente estadounidense, Donald Trump, continuó con las medidas propuestas por su antecesor, Barack Obama, en la cumbre de la OTAN celebrada en Bruselas. Eso sí, pidió al resto de países que de manera apresurada hicieran un calendario con propuestas reales para aumentar el 2% de su PIB en Defensa, que en el caso de España se sitúa en el 0,9%, es decir 9.000 millones de euros al año (los terceros por la cola). Sin embargo, de lo que también se habló y apenas se mencionó de cara a la opinión pública es la preocupación y el hacer frente a los nuevos métodos que supone la guerra híbrida.

La guerra híbrida

La guerra ya no enfrenta a dos ejércitos en un campo de batalla. De haberlo sabido, Sun Tzu habría ampliado su famosa obra ‘El arte de la guerra’ que ha supuesto una fuente de inspiración para los profesionales militares contemporáneos, como para los líderes de empresas cuyas actividades se realizan en un ambiente de competencia.

La guerra híbrida requiere una respuesta totalmente distinta del ‘tierra, mar y aire’. Ahora también se suma el espacio y el ciberespacio con herramientas y métodos capaces de poner en jaque a todo un país, alterando los satélites de comunicación, las infraestructuras estratégicas o, incluso, el sistema financiero.

El concepto fue puesto de moda por el Jefe de Estado Mayor de las fuerzas armadas rusas, Valery Gerasimov, quien afirmó que «es más frecuente que se dé prioridad a un uso conjunto de medidas de carácter no militar, políticas, económicas, informativas y de otro tipo que estarían sustentadas en la fuerza militar. Son los llamados métodos híbridos». El primero, según los expertos en la materia, fue puesto en práctica en el conflicto ucraniano debido a la desinformación y al ejército ‘fantasma’ ruso que en poco tiempo desfiló por las fronteras de la OTAN.

Sin embargo, este método no obtuvo relevancia mediática hasta las recientes elecciones estadounidenses donde algunos medios del país sugirieron que los servicios de inteligencia de EEUU acusaron al Gobierno de Putin de estar detrás de «supuestos ataques cibernéticos de hackers rusos para desequilibrar la campaña electoral de Hilary Clinton e inclinar la balanza a favor de Trump».

En la última cumbre de la OTAN se puso énfasis en firmar un acuerdo, de carácter urgente, con los socios europeos para que, en caso de producirse una amenaza de este estilo, los integrantes puedan conocer quién la ha hecho, cómo se ha desarrollado y con qué motivos. Para ello, el acuerdo que se habría firmado consistiría en la mejora de los mecanismos de comunicación entre los distintos países en materia de ciberseguridad.

De hecho, el director del CNI, Félix Sanz Roldán, aconsejó en una entrevista en 2016 que los ciberataques estuvieran recogidos en la Carta de las Naciones Unidas donde vienen definidos todos los actos, agresiones y quebrantamientos de la paz (capítulo VII).

Los analistas internacionales destacados en la materia aseguran que el mundo libre todavía no esta preparado para estas amenazas y como buena prueba de ello son los ataques del camión de Niza, el último producido en Manchester, cortes en el suministro energético o sembrar la duda ante las votaciones de unas elecciones presidenciales. «Adquieren muchas formas y todas ellas conllevan desinformar, desmoralizar y confundir a la ciudadanía», señalan estos analistas.

«Nos enfrentamos a una desinformación sofisticada y campañas de radicalización, y nuestra mejor arma contra la desinformación es la información, basada en nuestros valores de democracia, libertad de expresión y sociedades abiertas», subrayó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, para insistir en la colaboración de la UE.

Europa se compromete y España se pone manos a la obra para alcanzar progresivamente ese 2% del PIB en Defensa mientras moderniza el CNI con un aumento de las inversiones pero, no de los fondos reservados que permanecen constantes desde 2013, según explicó en el Congreso la vicepresidenta Saénz de Santamaría.

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