Montoro y De Guindos siguen

Impuestos
Luis de Guindos, Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro (Foto: EFE).
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Cristóbal Montoro y Luis De Guindos seguirán como ministros en el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy. A unas horas de que el presidente del Ejecutivo anuncie la composición de su equipo, la continuidad de ambos está asegurada.

El presidente del Ejecutivo está satisfecho con la labor realizada por ambos, ya que en sus competencias han demostrado solvencia suficiente para continuar en el Gobierno.

El ministro de Economía ha capitaneado las negociaciones con la Comisión Europea desde que llegó al cargo, primero pactando las condiciones del rescate financiero de las cajas de ahorros y después apuntándose un tanto al lograr mayor margen para que España cumpla los objetivos de déficit público. La experiencia internacional de Luis de Guindos le ha hecho incluso optar a un cargo en Bruselas, pero finalmente continuará al lado del presidente del Gobierno.

Por su parte, a Cristóbal Montoro le ha tocado la tarea más complicada de toda la legislatura: meter en cintura a los gobiernos regionales y lograr que las comunidades autónomas cumplan el objetivo de déficit público por primera vez desde que comenzó la crisis.

En los últimos meses, no obstante, han sido muchos los que han querido cuestionar la figura de Montoro. Dudas que muchos tachan de “filtraciones interesadas” que no buscaban otra finalidad que la de “desacreditar” al titular de esta cartera.

Diversos enfrentamientos

Las fuentes consultadas por OKDIARIO indican que Rajoy valora mucho el trabajo que ha realizado el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, en muchos casos contra el criterio del propio De Guindos, con el que ha protagonizado diversos enfrentamientos.

De hecho, el pasado mayo ambos ministros mostraron diferentes criterios sobre el plazo extra que debía negociar España con Bruselas para evitar la sanción por el incumplimiento fiscal de 2015 y establecer un nuevo calendario para reducir el déficit público y situarlo por debajo del 3% del PIB, tal como establece el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE.

Tal como publicó en exclusiva OKDIARIO, Montoro deseaba que Bruselas diera una prórroga de dos años a España, en lugar de uno, como planteaba De Guindos. La razón era que el ministro de Hacienda consideraba que un aplazamiento de sólo un ejercicio sería letal para la economía, ya que obligaría a realizar un gran ajuste que tendría un importante impacto en términos de crecimiento. Finalmente, la Comisión Europea dio la razón a Montoro y, aunque el que negoció fue De Guindos, las autoridades comunitarias optaron finalmente por abrir la mano y dar a España los dos años de margen que pedía el titular de Hacienda.

Estas actuaciones de Montoro y De Guindos indican el compromiso de ambos y ponen de manifiesto que los dos tienen suficiente peso específico para seguir en el Gobierno del recién investido presidente.

De Guindos es además el enlace del Gobierno con Ciudadanos, partido esencial para asegurar una cierta estabilidad en la futura legislatura. Hasta ahora, ha sido el actual ministro de Economía quien ha recibido  el encargo de negociar con el primer espada económico de esta formación, Luis Garicano. No obstante, la elaboración de los nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2017 es tarea que compete a Montoro. En las manos de ambos está que se cumplan los plazos legales y se evite sanciones por parte de las autoridades europeas.

Rajoy ha considerado que los dos serán piezas esenciales para una legislatura en la que habrá de afrontar retos complejos. No obstante, el presidente del Gobierno siempre ha asumido de forma personal algunas de las medidas más complicadas durante su gestión, como la de evitar el rescate. 

Con la decisión, Rajoy ha vuelto a hacer suya la máxima de “lo que funciona no se toca”. De hecho, con ese perfil de continuidad, el jefe del Ejecutivo confirma que está decidido a perseverar en las políticas que han llevado a la estabilidad y recuperación económica tras años muy complicados.

Una intención que quedó demostrada en el mismo debate de investidura, cuando Rajoy descartó ya de plano negociar la derogación de la reforma laboral, como reclaman los socialistas.

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