Propietarios de pisos turísticos de Madrid presentan dos recursos contra el Ayuntamiento por “frenar” su actividad

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Viviendas de uso turístico (Foto: iStock)
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La asociación de propietarios de viviendas de uso turístico de Madrid, Madrid Aloja, ha plantado cara al Ayuntamiento de la capital. Esta comunidad, formada por más de 2.400 vecinos con un total de 2.600 viviendas, ha presentado dos recursos en la vía contencioso-administrativa: el primero, contra la decisión del Ayuntamiento de “equiparar a las viviendas de uso turístico a los hoteles” y el segundo, “por paralizar la concesión de licencias de alojamiento turístico”.

El primer recurso responde al hecho de que el organismo estableciese que los apartamentos turísticos, “(bajo el principio de unidad de explotación empresarial, en su totalidad y por tiempo superior a tres meses al año) quedan comprendidos en el uso de Servicios Terciarios en su clase de Hospedaje, por ser actividad económica y no constituir residencia permanente”, según reza en la página web del Ayuntamiento. O lo que es lo mismo: las viviendas de alquiler vacacional se ponen a la altura de los hoteles.

Un argumento con el que discrepa esta asociación de vecinos. “En España siempre ha existido el alquiler temporal, desde cuatro días hasta cuatro meses. Alquilamos una vivienda sin más: le doy la llave a la persona y siempre estoy disponible si me necesitan. Pero, no tengo recepción, no le subo la comida a la habitación… No hago las cosas que se enmarcan en un servicio terciario porque no doy un servicio con valor añadido“, explica el presidente de Madrid Aloja, Adolfo Meras.

Concesión de licencias

Para regular el mercado de alquiler vacacional, el Ayuntamiento madrileño sentencia que, además de quedar comprendidos en el uso de Servicios Terciarios, “deberán contar con licencia para ejercer dicha actividad”. Sin embargo, el organismo formalizó el pasado mes de febrero la suspensión durante un año del otorgamiento de licencias -para todas las modalidades de alojamiento turístico- a edificios residenciales e inmuebles destinados actualmente a vivienda en todos los barrios del distrito Centro y barrios aledaños.

“Presentaremos el segundo recurso por dos motivos: porque nunca han dado licencias a las viviendas de uso turístico, ya que correspondía a la Comunidad de Madrid y porque pone el cerco urbanístico” a las viviendas de alquiler vacacional, apunta Meras.

Además, según el presidente de la asociación, esta última medida ha recibido alegaciones por parte de todos los actores del turismo: por parte de Madrid Aloja, por el sector hotelero y por las asociaciones de vecinos, cada uno con sus propios intereses. “El lobby hotelero pretende que el mercado siga siendo un oligopolio y que las viviendas no se puedan alquilar, sin tener en cuenta que se ha generado un nuevo tipo de turismo y el lobby de asociaciones vecinales, cuyo máximo interés se centra en la recuperación de los precios del alquiler y en términos de convivencia”, critica.

La ‘nueva era’ del turismo

Desde el punto de vista de Meras, el turismo está viviendo una nueva era. “Ahora hay turistas que quieren viajar con su familia y no quieren, tras estar todo el día fuera de casa, regresar a una habitación más insípida. Renuncian a una serie de servicios pero ganan en intimidad”, indica.

Sin embargo, hay ciertos riesgos que son la sombra de este nuevo turismo. “Escándalos de malos actores, gente que sobreexpone su piso, que realquilan el piso turístico, que no cuida a sus huéspedes… Nosotros tampoco queremos esto”, aseguran.

Meras sostiene que son casos puntuales y que en los últimos tres meses, “más de 100.000 visitantes se han alojado en Madrid en viviendas de uso turístico y no hay denuncias de convivencia“, según los datos que maneja.

Los que alimentan Airbnb

Lejos de lo que se pueda pensar, las plataformas digitales de alquiler turístico como Airbnb, HomeAway o Booking no son sus enemigos. Todo lo contrario: son intermediarios. “Nos dedicamos al alquiler de vivienda vacacional, bien como propietarios o como gestores y las plataformas anuncian como intermediarios, poniendo en contacto a los huéspedes, que somos nosotros, con los futuros inquilinos“.

Las plataformas digitales impulsan lo que ellos hacen a través de Internet, algo que no ven con buenos ojos desde el Ayuntamiento. “La decisión más radical del Ayuntamiento es hacer creer a todo el mundo que el canal por el que alquilamos, Internet, es el culpable. Antes, mi padre alquilaba a través del portero y era su canal de distribución, ahora Internet ha llegado para alquilar las viviendas”.

El mercado, explica, está regulado porque pagan impuestos. “El dinero que recibimos viene a través de estas plataformas (Airbnb Homeaway Booking..) que hacen transferencias internacionales y están controladas por Hacienda”.

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