Cepsa tampoco logra su OPV

Una decena de empresas aplaza su salida a Bolsa con el Ibex 35 entre los 10 peores del mundo

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Una decena de empresas han aplazado su salida a Bolsa.
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El mal debut de Metrovacesa en febrero frenó las OPV en España

Cepsa era una OPV icónica y su éxito habría propiciado nuevas salidas

Azora, Testa, Cortefiel o La Tagliatella, entre las empresas que no han podido salir

El volumen de transacciones de la Bolsa española ha caído un 67% en el peor semestre

Si los mercados se anticipan al ciclo económico, lo que anuncia el Ibex 35 no es esperanzador. El selectivo español figura entre los 10 peores índices del mundo en 2018, según datos de Investing y tras perder los 9.000 puntos se ha llevado por delante las ganancias acumuladas en los dos últimos años. De hecho, está en su nivel más bajo desde noviembre de 2016. En este contexto, a las grandes y medianas empresas no cotizadas que estaban planeando salir a Bolsa se les han quitado las ganas de probar suerte o no han podido llegar a hacerlo por falta de apetito entre los inversores.

Evolución anual del Ibex 35
Evolución anual del Ibex 35

Tras el fiasco del estreno bursátil de Metrovacesa en febrero de este año, el paso atrás dado este lunes por Cepsa -que a tan sólo cuatro días de su estreno en Bolsa decidió suspender ayer su esperada Oferta Pública de Venta (OPV)- es el colofón a un mal año para el mercado español, que a estas alturas parece tener difícil solución.

El ejercicio 2018 se recibió con varias OPVs importantes sobre la mesa. La más destacada fue la de Metrovacesa, que llegó a celebrarse en febrero con una fría acogida por parte de los inversores. Esa frialdad se materializó en una caída superior al 3% el mismo día en el que tocó la campana en el Palacio de la Bolsa de Madrid.

Retraso generalizado de OPVs

Desde entonces, otras grandes compañías que han trabajado de forma activa con bancos de inversión para tantear el mercado han decidido retrasar sus planes con la esperanza de que cambie el sesgo del mercado.

Es el caso de Azora, que suspendió su salida a Bolsa el pasado mayo a tan sólo 48 horas de estrenarse en el parqué. En aquel momento, el motivo esgrimido fue la incertidumbre que provocaba para sus planes la OPA lanzada por el fondo estadounidense Blackstone sobre Hispania, su Socimi dedicada a la gestión de hoteles.

También dentro del sector inmobiliario, la empresa de alquileres Testa Residencial tuvo que dar marcha atrás tras una intentona de sus propietarios BBVA y Santander de buscar capital para su OPV. En la operación, participaron bancos como Credit Suisse o JP Morgan, pero la falta de apetito y la incertidumbre de los mercados obligaron a cambiar los planes en primavera de este año, coincidiendo con el momento convulso que vivió la política española por la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Mocloa.

Una decisión que poco después también tenía que adoptar Vía Célere. La promotora, asesorada por JP Morgan y Värde, entre otros, espera poder salir al mercado bursátil en 2019, tras verse obligada a aplazar estos planes por falta de apetito inversor.

Lo ocurrido con esas conocidas firmas del sector inmobiliario complica los planes del servicer inmobiliario Haya Real Estate de cumplir con su objetivo de empezar a cotizar este año. Más ahora que el Gobierno y su socio Unidos Podemos van a impulsar importantes cambios en materia de vivienda que afectan a su negocio y añaden un factor más de incertidumbre para cualquier operación financiera.

Cepsa, un icono del declive

La crisis de las salidas a Bolsa no sólo afecta a grupos ligados al ladrillo. Así lo ha certificado esta semana Cepsa. La falta de respaldo de los inversores institucionales a una compañía de este tamaño y centrada en un sector estratégico, como el energético, denota que el escenario es más pesimista de lo que se viene trasladando a la opinión pública. Y es que la salida a Bolsa de Cepsa iba a ser una operación icónica, tanto por tratarse de una petrolera, como por el volumen de la OPV. En este contexto, su éxito habría reanimado otras operaciones que permanecen aparcadas desde hace meses.

A lo largo de 2018, también han tenido que aparcar sus planes de estrenarse en Bolsa grupos como Cortefiel (Tendam), AmRes, Cirsa o la aerolínea Volotea. La cadena de moda participada por CVC Partners y PAI Capital tuvo que suspender sus planes para empezar a cotizar tras reunirse con varios inversores para tratar de captar respaldo institucional. Mientras, la cadena de restauración propietaria de La Tagliatella también sondeó el mercado sin éxito antes del verano y concluyó que lo más prudente era esperar.

El volumen y valor de las transacciones bajó un 67% en España en el primer semestre, según datos de Baker McKenzie.

Por su parte, Cirsa comenzó a trabajar a finales de 2017 con la firma de inversión Lazard para tratar de preparar una OPV sin que tengamos buenas noticias sobre esta operación. Por último, la aerolínea low cost Volotea lleva esperando el momento adecuado desde 2016, tras encontrarse con el mismo problema que el resto: las reticencias de los inversores de financiar aventuras empresariales en el momento actual.

El mal momento bursátil no afecta sólo al mercado español. Prueba de ello es que una de las grandes del Ibex 35, Telefónica, ha tenido que aplazar la salida a Bolsa de su filial argentina en Buenos Aires por la difícil situación del país latinoamericano.

El momento no es bueno para los mercados globales. Pero en el caso español, la situación es aún peor. Según un estudio de Baker McKenzie, el volumen y el valor de las transacciones en el primer semestre bajó un 67% en España, frente al 19% global. De los 676 debuts bursátiles que se registraron hasta junio, tan sólo uno (el de Metrovacesa) tuvo lugar en España y el segundo semestre no será mucho mejor.

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