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Cajeros biométricos: la nueva apuesta de la banca para aumentar la seguridad de las tarjetas

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Cajero biométrico. (Foto: iStock)
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Las operaciones fraudulentas con tarjetas bancarias a través de los cajeros automáticos suponen el 4% de las operaciones totales cada año, de acuerdo con la última Memoria Anual sobre Vigilancia de los Sistemas de Pago publicada por el Banco de España. Aunque no se trata del fraude más común con las tarjetas, la banca quiere tomar medidas para erradicar esta lacra y todo parece indicar que la identificación biométrica será el siguiente paso para aumentar la seguridad en sus cajeros automáticos.

Pasado medio siglo desde la invención del cajero automático hemos pasado por grandes cambios, desde las pantallas táctiles hasta los cajeros donde podemos sacar dinero con el móvil a través de la tecnología contactless, y ahora le toca el turno a la biometría.

La identificación biométrica se basa en la verificación de la identidad de una persona a través de características físicas como serían las huellas dactilares, los rasgos faciales o incluso los latidos del corazón. Hoy en día esta tecnología ya se está comenzando a utilizar en el sector bancario español.

Un ejemplo es el caso de los cajeros automáticos que muchos ya incorporan, en cierta medida, el reconocimiento facial en su proceso. Muchas entidades no nos permiten sacar efectivo si llevamos un casco o cualquier elemento que no permita al banco reconocer nuestra cara, nos explica el comparador financiero HelpMyCash.com.

Aunque todavía en nuestro país no hay ningún comunicado oficial sobre la inclusión de la biometría en los cajeros automáticos, a finales de julio BBVA Bancomer en México anunció que sus cajeros están preparados para implantar lectores de huellas dactilares. Actualmente está en fase de prueba y su director general, Eduardo Osuna, ha anunciado que espera que a finales de año esté listo para implantarlo definitivamente.

¿Es segura la identificación por huella dactilar?

En principio es más segura que el código pin actual. Uno de los grandes motivos de la implantación de la identificación biométrica en los diferentes procesos bancarios es el extra de seguridad que aporta. Una huella dactilar, el iris o los latidos del corazón son únicos en cada ser humano, aunque por desgracia podrían copiarse. El mayor argumento de los detractores de utilizar este sistema es que, al contrario que un número secreto o una contraseña, si nuestra identificación física se ve comprometida, no se podría cambiar.

Por suerte, esta tecnología continúa avanzando para que resulte lo más segura posible. Por ejemplo, AliPay actualmente está probando en unos restaurantes en China su nueva forma de pago SmileToPay con la que podremos pagar directamente gracias al reconocimiento facial, sin necesidad de tener con nosotros una tarjeta. Esta tecnología utiliza cámaras 3D y un “algoritmo de detección de seres vivos” que analiza sombras y otros factores para garantizar la correcta identificación de la persona sin que nadie sea capaz de hackearlo.

En definitiva, a pesar de las críticas de algunos opositores, parece que los cajeros biométricos serán una realidad en nuestro país en un futuro próximo, aunque tendremos que esperar a que se perfeccionen los sistemas de seguridad para garantizar la seguridad de nuestras finanzas.

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