Manual del Emprendedor

¿Cómo mejorar la competitividad sin realizar despidos?

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Emprendedores.

Ante una situación de resultados más bajos de los esperados o de dificultad para afrontar determinadas obligaciones, una de las acciones que emprenden las empresas es la reducción de personal. Ahora bien, tal hecho puede ser muy perjudicial para la compañía por los siguientes motivos:

  • Pérdida de talento: toda persona lleva consigo un determinado conocimiento y experiencia que se marchan si no trabajan en la empresa. Si, además, quien decide irse o es echado es alguien que aporta un valor añadido importante, la empresa sufre una reducción considerable de su competitividad.
  • Generación de mal ambiente laboral: en una situación en la cual los trabajadores ven con preocupación que pueden perder su trabajo, el rendimiento puede bajar.
  • Competitividad mal entendida: con la finalidad de salvar el lugar, alguien puede optar por cortar la cooperación con otros compañeros para que, de esta forma, sea el otro quien quede mal y sufra las consecuencias de una mala acción.

Así pues, se pueden llevar a cabo otras opciones distintas que no pasen, necesariamente, por la reducción de personal. Son las siguientes:

  • Reducir del tamaño de la empresa: hay empresas que, a base de deuda, crecen de una forma demasiado rápida o desproporcionada de acuerdo con su tamaño y ámbito de actuación. Como consecuencia, la deuda puede a llegar a ser tal que impide a la compañía hacer frente a sus pagos y obligaciones a corto plazo. Por lo tanto, no queda otro remedio que centrar la actividad solamente en aquello en lo que se tiene una ventaja competitiva respecto a la competencia.
  • Fijar un plazo de cobro inferior al de pago: este hecho permite disponer de los recursos a corto plazo para afrontar los gastos diarios de la actividad. Además, evita costes financieros por la necesidad de pedir un crédito.
  • Renegociar con los proveedores: los puntos que pueden ser sujeto de negociación son el precio, las calidades y el plazo de entrega. En una situación de dificultad de líquido, se pone énfasis en el primer aspecto.
  • Renegociar la financiación con las entidades financieras: es una acción complicada. En este caso, la finalidad sería conseguir que parte de la deuda a corto plazo se convirtiera a largo para, así, disponer de un mayor margen durante los siguientes meses.
  • Estudiar por segmentos el proceso productivo: cada responsable debe de informar sobre cuáles son los aspectos específicos de su área de responsabilidad que pueden ser susceptibles de mejora. Aquí, es importante tener en cuenta las opiniones y aportaciones de todo el equipo.
  • Invertir en innovaciones que aporten valor: a la hora de decidir si fijar una cantidad de dinero para una determinada mejora, realizar un completo estudio sobre su idoneidad y si realmente la empresa podrá recuperar el dinero invertido en un plazo razonable.

 

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