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¿Cuándo cerrar una empresa?

¿Cuándo cerrar una empresa?
(Foto: istock)
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Para un emprendedor, la empresa que en su momento creó y ha conseguido tirar adelante con mucho esfuerzo es uno de los proyectos más importantes y motivadores de su vida. Ahora bien, en según qué circunstancias, puede que no haya otro remedio que cerrarla. Es una decisión muy complicada porque en ella no solamente intervienen elementos puramente económicos, sino también emocionales y de responsabilidad hacia aquellas personas que están a cargo.

¿Qué motivos llevan al cierre de una empresa?

Las circunstancias más habituales que causan el cierre de una empresa son las siguientes:

  • Pérdidas durante los últimos años: evidentemente, una persona o grupo no puede asumir las pérdidas de una compañía durante mucho tiempo. El hecho de presentar números negativos no implica que, de forma automática, la empresa deba de cerrar. Puede tratarse de una crisis puntual. Ahora bien, si el problema se repite un año tras otro, entonces no queda otro remedio que cerrar porque la compañía no es viable en el mercado.
  • Cansancio por parte del emprendedor: gestionar una empresa implica muchas preocupaciones, atención y horas de trabajo. Puede llegar un momento en el cual el emprendedor desee llevar otro estilo de vida menos ajetreado y opte por trabajar por cuenta ajena.
  • Voluntad de trabajar en otro mercado: un sector en alza durante años puede sufrir una recesión o una caída en los venideros. En la actualidad, los cambios constantes y la alta competencia provocan cambios inesperados años atrás. Por lo tanto, el emprendedor, en caso de visualizar que su sector sufrirá problemas en el futuro, puede optar por emprender en otro que considere de mayor crecimiento.
  • Innovaciones ocurridas en el sector: las innovaciones en el mercado obligan a estar permanentemente al día de todas las novedades que aparecen e incorporarlas a la empresa. Si no se dispone de los suficientes recursos para hacerlo, la compañía va perdiendo posiciones hasta el punto de no ser lo suficientemente competitiva.
  • Cambios en las preferencias de los clientes: los clientes están sometidos a constantes impactos. De la misma forma, las innovaciones hacen aflorar nuevas preferencias y necesidades. Por lo tanto, aquello que en su momento era imprescindible puede pasar a quedar del todo obsoleto.

El cierre de una empresa no debe de tomarse como un fracaso

En nuestra cultura tendemos a pensar que el hecho de no haber conseguido éxito en un proyecto o idea implica haber fracasado. En ese sentido, la mentalidad anglosajona, donde el emprendimiento entre la población es mayor, enfoca este tema desde una óptica distinta. El hecho de haber intentado una aventura empresarial habrá aportado todo un conocimiento y experiencia de grandísimo valor. Por ese motivo, en estos países es más fácil acceder a financiación si antes se ha emprendido en una empresa (aunque haya acabado cerrando) que en caso de iniciarse por primera vez en el mundo empresarial. Se considera que la experiencia obtenida habrá conllevado un aprendizaje que será correctamente utilizado para entender mejor qué ocurre en el mercado y no repetir los posibles errores cometidos en su momento.

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