Competitividad

El discurso nacionalista penaliza las economías de Baleares, Cataluña, Valencia y Navarra


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Los pactos forjados en las elecciones autonómicas de 2015 ya tienen una lectura económica. En las Islas Baleares, Cataluña, la Comunidad Valenciana y Navarra merma uno de estos factores económicos: el dinamismo, la eficacia empresarial, el mercado de trabajo o se deteriora el entorno institucional. Esta última es una de las más significativas al tratarse una de las piezas claves para atraer inversión y proporcionar estabilidad a la economía.

El entorno institucional de la Islas Baleares no sólo es una carga, sino que ha evolucionado de forma muy negativa según el ranking del estudio de la Competitividad Regional en España en 2018 elaborado por el Consejo General de Economistas de España a partir de las conclusiones de la evolución del ICREG. El auge del discurso nacionalista está penalizando a Baleares, una comunidad que en los últimos años ha vivido con fuerza los actos de turismofobia.

Donde grupos nacionalistas como Arran parecen campar a sus anchas con absoluta impunidad. Sin embargo las consecuencias se reflejan en sus cuentas: todos sus sectores económicos han perdido impulso. Por ello, el informe de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), pronostica que la economía balear se desacelere este año con un crecimiento del 2,2 % y de un 2 % en 2019.

Otra de las comunidades donde el discurso nacionalista se ha endurecido es la Comunidad Valenciana. Las elecciones de 2015 pusieron fin a uno de los feudos tradicionales del PP con la composición de una Generalitat liderada por el PSOE y con la ayuda indispensable de Compromis y Podemos. Desde entonces el entorno institucional no solo se ha deteriorado, sino que y su evolución respecto a 2016 es negativa según el informe de Competitividad. Quizás por eso no es de extrañar que la economía valenciana haya presentado en este año una ralentización algo mayor que la media nacional como consecuencia del debilitamiento de los servicios, según el estudio de Funcas.

Aunque se mantiene como primera economía por peso en PIB, Cataluña ha perdido 1,9 puntos de renta per cápita desde el año 2000. La economía catalana sufre una desaceleración más acusada que la media nacional, que se manifiesta especialmente en los servicios. Es la segunda autonomía con mayor caída de llegada de turistas. A estos datos se suman los datos de destrucción de empleo que en noviembre alcanzaron las 3.208 personas.

La región presidida por Quim Torra tiene el triste honor de ser la comunidad autónoma de España que mayor recorte en la creación de empresas ha sufrido desde enero. Según el Estudio sobre Demografía Empresarial, publicado por Informa D&B, se trata de un mordisco del 6,7%. Todo ello sin contar con las 5.350 empresas que, según los últimos datos del Colegio de Registradores Mercantiles de España, han trasladado su sede social desde Cataluña a otras regiones de nuestro país a consecuencia del desafío independentista.

Mientras que Navarra, uno de los motores de la economía española también ha visto ‘tocadas’ sus cuentas. Pese a que continúa creciendo, crece menos. La Comunidad Foral ha experimentado un crecimiento de su competitividad inferior al promedio. En mitad de su campaña a favor del Euskera, la comunidad que preside Uxue Barkos con la ayuda de Bildu, Izquierda Unida y Podemos ha deteriorado su entorno empresarial y su innovación.

La excepción: País Vasco

El País Vasco es la excepción que confirma la regla. La comunidad presidida por el Partido Nacionalista Vasco crece en competitividad, en dinamismo, eficacia empresarial, en mercado de trabajo y su entorno institucional es positivo. ¿El motivo? Gran parte de este fenómeno radica en las ventajas fiscales de las que goza y el cupo vasco.

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