Cataluña se ha endeudado en 40.000 millones desde la llegada de Artur Mas

Cataluña
Francesc Homs (d), saluda al presidente catalán, Carles Puigdemont (i), y el ex presidente Artur Mas, tras declarar ante el TSJ de Cataluña por el 9N. (EFE)
Borja Jiménez

Desde que Artur Mas se pusiera al frente de la Generalitat, en 2010, la deuda de Cataluña ha ascendido desde los 35.600 millones con los que se cerró 2010 hasta los 75.443 millones actuales. Es decir, que la deriva independentista de Mas y Puigdemont, entre otras muchas consecuencias, también ha logrado multiplicar la deuda de una región que ostenta más de un 26% del total del pasivo de las autonomías españolas.

Tabla de deuda autonómica. Fuente: BdE. (Pinchar para ampliar).
Tabla de deuda autonómica. Fuente: BdE. (Pinchar para ampliar).

Cuando el socialista José Montilla dejó de ser Presidente de la Comunidad de Cataluña, a finales de 2010, Artur Mas recibió un legado con una mochila de 35.600 millones de euros de deuda. Sólo cuatro años después, en 2014, el pasivo catalán ya había ascendido hasta los 65.000 millones de euros; 30.000 millones de euros más que cuando se puso al frente de la Generalitat de Cataluña, tal y como se desprende de los datos del Banco de España.

Y la cosa no cesó desde que en enero del año pasado Carles Puigdemont sucediera a Mas, toda vez que en 2016 la deuda ya ascendía a más de 72.000 millones. Hoy, ya alcanza los 75.443 millones según los datos del Banco de España a cierre de primer trimestre de 2017; unos 40.000 millones de euros más que hace siete años, cuando Artur Mas fue nombrado Presidente de la Generalidad de Cataluña y comenzó a gestar la semilla del independentismo en el seno político de la región.

Dependencia de España

Pero, por si esto fuera poco, el principal acreedor de Cataluña es España, que cubre ya el 66% de la deuda total de la Generalitat, según datos del Banco de España. De los más de 75.000 millones de deuda catalana, más de 50.000 millones corresponden a préstamos del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y otros instrumentos del Estado.

Un porcentaje que se ha cuadruplicado desde 2012 dado que el rating de la deuda de Cataluña está catalogado como ‘bono basura’, lo que no permite a la Generalitat acudir a los mercados o financiarse a través de la banca, motivo por el cual el Gobierno español ‘salva’ a la región al comprar gran parte de esas emisiones de deuda a través de las cuales Carles Puigdemont, por cierto, logra promocionar el independentismo.

Además, la falta de confianza existente en Cataluña la ha convertido también en la única comunidad inelegible en los programas de compra de deuda regional del Banco Central Europeo.

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