Análisis

¿Compramos Inditex?

Estoy seguro de que en la mente de muchísimos inversores ronda la idea de si es una buena oportunidad el aprovechar la corrección del valor sufrida en la sesión de este miércoles tras la publicación de los resultados del tercer trimestre. Al fin y al cabo la empresa gana dinero y lo hace en un entorno económico global de desaceleración y eso siempre es de agradecer.

Sin embargo, tenemos que ir más allá en el análisis de los resultados, y sobre todo en la comparación con trimestres anteriores, para darnos cuenta que, si bien la empresa sigue ganando dinero trimestre tras trimestre, lo está haciendo con unas ventas que también vienen desacelerándose -a pesar de seguir abriendo establecimientos- trimestre tras trimestre y que gracias a un control exquisito de los costes es capaz de conseguir un mantenimiento de los márgenes de explotación que en cierta forma mantiene a flote la cotización de la empresa.

De hecho, si echamos un vistazo al precio de las acciones de los últimos cuatro años veremos que no han dejado escapar ese detalle. Atrás quedaron las rentabilidades espectaculares año tras año y ahora se aferra más a mantener el tipo y evitar  nuevos mínimos multianuales tras perder un 35 por ciento desde los máximos históricos de la verano del año 2017.

¿Compramos Inditex?

Eso es lo que nos deja ver la cotización: Unos resultados en una empresa madura, en un negocio muy competitivo y que aparentemente ha perdido la carrera de la venta online, lo que se traduce en una reducción en el volumen de ventas a la par que el precio de la acción no encuentra compradores con vocación largoplacista dispuestos a entrar en niveles de PER de 21,8 veces cuando sus competidores están en niveles de 13,7.

Solo hay dos factores que aguantan la cotización de la acción e impiden que el valor comience a sufrir de verdad y no lo que lleva haciendo desde hace dos años y son  el soporte técnico en torno a los 23 euros y el margen EBITDA del 21,3% frente a la media del sector que está prácticamente en la mitad.

La empresa podrá seguir recortando gastos, pero una vez se llegue al hueso del jamón se habrá acabado la magia. Será mejor verlo desde fuera.

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