Vuelta al franquismo: PSOE y Podemos quieren que los empleados fichen al entrar y salir del trabajo

PSOE-Podemos
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, al inicio de una de sus reuniones.
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La medida recuerda al 100% a la desarrollada durante muchos años en la España franquista

Se impondría con la fuerza del rango legal propio del Estatuto de los Trabajadores

Mientras todo el mercado laboral mundial evoluciona hacia la conciliación familiar, el teletrabajo y la flexibilidad de horarios, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias parecen añorar los tiempos laborales del franquismo: una de las grandes medidas que pretenden imponer en los próximos años pasa por hacer que las empresas tengan la obligación de fichar la entrada y salida de los trabajadores de los centros de trabajo.

El punto ha sido incorporado a los acuerdos económicos y presupuestarios alcanzados entre el Gobierno y la formación morada. Y pretende imponer a la totalidad de las empresas la adopción de una mecánica que recuerda al cien por cien la desarrollada durante tantos y tantos años en la España del franquismo: la dinámica que consistía en obligar a fichar al entrar al puesto de trabajo y al salir.

La redacción exacta de la reforma se ha plasmado de la siguiente manera: “Modificación del artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores, para incluir la obligación de registrar diariamente el horario concreto de entrada y salida respecto de cada trabajador” Es decir, que, además, se impondría con la fuerza del rango legal propio del Estatuto de los Trabajadores.

La decisión va en contra de la dirección real de todas las dinámicas de trabajo. Y es que resultará prácticamente imposible garantizar estos controles de horarios cuando el trabajador realice sus funciones desde su hogar o desplazado en cualquiera de las posibilidades que ofrece el teletrabajo.

De hecho, este cambio acabará con gran parte del espíritu de la reforma laboral de 2012. Porque para llevar a cabo este control se debería recuperar la fuerza sindical, se hará muy difícil la aplicación de jornadas flexibles y se dificultará la adaptación de los horarios a las etapas de actividad punta de las empresas.

Pero eso no es visto como un problema para el Gobierno y Podemos. De hecho, ambos anuncian ya sin disimulo su deseo de acabar con todo ello. “Las recetas equivocadas del anterior Ejecutivo para hacer frente a la crisis, como la devaluación salarial interna y la nefasta reforma laboral, han tenido como consecuencia el empobrecimiento de la clase trabajadora, la precariedad en el empleo y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares”, señalan olvidando la creación de más de dos millones de puestos de trabajo.

“Se ha producido también una brecha generacional que ha provocado que las personas jóvenes, con carácter general, se sitúen en posiciones sociales secundarias, mientras que los mayores son expulsados del mercado laboral y han visto incluso dificultado el acceso a prestaciones para hacer frente a esta difícil situación”, afirman. Y lo hacen sin tener en cuenta que, precisamente, el factor tecnológico y su flexibilidad es uno de los activos de los jóvenes en la entrada al mercado laboral.

Sea como sea, el objetivo de Moncloa supondrá un nefasto aviso a las empresas que quieran venir a España o, simplemente, a las que se quieran mantener.

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