Ministros Pedro Sánchez

La ministra de Trabajo pedirá ya al Pacto de Toledo ligar la subida de las pensiones al IPC para siempre

Magdalena Valerio
La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio. (Foto. PSOE)
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La nueva ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, pedirá con urgencia al Pacto de Toledo mantener para siempre la subida de las pensiones ligada al IPC. Valerio no quiere saltarse el Pacto de Toledo cerrado entre los distintos partidos. Pero no se siente especialmente vinculada a las advertencias de Bruselas sobre el impacto de la subida de las pensiones. Considera que los pensionistas españoles deben ver revalorizadas sus pensiones rápidamente y, si para ello hace falta subir impuestos, lo pedirá.

La recién estrenada ministra del Gobierno de Sánchez es consciente de que los ingresos de la Seguridad Social son insuficientes para pagar las prestaciones. Pero Valerio prefiere hablar de subir impuestos a los contribuyentes españoles, que de moderar el alza de las pensiones.

El PP ya ha contravenido su propia reforma regulando subidas en 2018 y 2019 entre el 1,6% y el IPC. Y, además, tumbando el índice de sostenibilidad, algo que ha irritado a Europa. Y ahora el PSOE se dispone a expandir ese esquema gasto sin limite temporal: para siempre, lo que supondría terminar de anular la reforma aprobada por el Ejecutivo del PP en 2013.

Aquella reforma de los populares venía exigida por Bruselas y suponía que las pensiones sólo podrían subir un 0,25% en caso de encontrarse el sistema público en situación de déficit. La reforma, además, introdujo el factor de sostenibilidad, un índice por el que las prestaciones se debían amoldar a la esperanza de vida real de los jubilados. El pacto del PP y el PNV para aprobar los Presupuestos Generales del Estado hizo saltar ese esquema, teóricamente, de forma temporal.

Ahora el PSOE se aprovecha de esa relajación en el control del gasto y anuncia ya que extenderá ese modelo sin límite temporal: para siempre.
La medida puede provocar el primer enfado de Bruselas con el nuevo Ejecutivo. Y es que ese es uno de los límites fundamentales para la Comisión Europea, el de que las pensiones no suban cada año según el IPC. Bruselas no quiere que las pensiones suban con el coste de la vida, básicamente porque, en caso contrario, el aumento del número de pensionistas, de cuantías a cobrar y de años de cobro por la esperanza de la vida, pondrá en peligro la sostenibilidad futura de las pensiones.

La queja fue ya lanzada al PP por el vicepresidente económico, Valdis Dombrovskus, en la rueda de prensa en la que la Comisión Europea desglosó sus conclusiones para España: y allí, las autoridades comunitarias dejaron claro que no les gustaban los cambios. Ahora a Bruselas le puede tocar ver cómo no sólo no le hacen caso, sino que se amplía el desafío.

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